Es lindo escuchar eso de "contacto con la naturaleza", pero
aceptémoslo, siempre hay algo que no encaja con el ideal perfecto de
"una casa de campaña colocada en territorio salvaje y desconocido".
Hay elementos con los que no nos gusta toparnos durante nuestra
travesía: bichos, plantas venenosas, veredas desconocidas y el terror
de muchos: ¡no hay baño!
Afortunadamente, la región de Los Tuxtlas, en Veracruz, mezcla la la
magia de un lugar lejano y rodeado de naturaleza, con actividades
modernas y comodidades básicas.
El lugar
Arroyo de Lisa es un poblado donde se recibe al turista con gusto. Se
puede rentar una casa de campaña para dormir en la orilla del mar o
quedarse en una de las cabañas que cuentan con luz eléctrica y
mosquiteros.
El ambiente es rústico pero es lo que permite que los "aventureros"
decidan si de verdad pueden aguantar más de cinco horas lejos de un
camino asfaltado.
Llegas ya entrada la tarde, colocas tus pertenencias en el lugar que
elegiste y cenas un pollo asado... del corral a la leña y después al
plato.
Para los románticos y deseosos de historias los espera una fogata en la playa y un canto de grillos y ranas.
Se cuentan leyendas, de la vida de los primeros pobladores y de los
visitantes más famosos, como el pirata Lorencillo, quien hizo de Roca
Partida su escondite.
Luego, viene la hora de dormir, con una buena capa de repelente untada en todo el cuerpo, o donde más se pueda.
Por las mañanas sigue el encanto. Te espera una baño con agua fría, que
llega del arroyo de Lisa a tu regadera. Como todo es ecológico te darán
un jabón ciento por ciento biodegradable, elaborado por los mismo
locales.
Lo ideal es una estancia de tres noches para disfrutar de las
actividades que organiza la población: caminatas a cascadas escondidas,
recorridos en kayaks inflables, visitas a zonas arqueológicas,
cabalgatas, paseos en lancha y rapel.
En Arroyo de Lisa se ha formado una asociación que promueve un "turismo
solidario" en el que cada peso que aportes por los servicios, ayuda
económicamente a la población y a continuar más proyectos turísticos.
Siempre viaja con un guía. Por dos horas puede cobrar alrededor de 300
pesos, te hace un descuento por cada actividad que te animes a hacer.
Lo mismo te explicará para que sirven las plantas que te hallarás en el
camino, que mostrarte las marcas en las rocas que se cree fueron hechas
por los piratas que habitaron hace un par de cientos de años el lugar.
Todo lo tendrás a la mano: un entorno salvaje, comida deliciosa, una
cama confortable y un baño. Sólo ve preparado con un antimosquitos.