Ecoturismo y gastronomía completan la oferta turística de Perú, que
vive bien de los que quieren visitar sus zonas prehispánicas, pero que
suelen perderse de las delicias gastronómicas de Lima o de las vastas
extensiones de campo al aire libre que ofrece el país.
Los recorridos por la campiña peruena suelen relegarse en la agenda del
visitante, pero nada de lo que se pueda contar con palabras suple lo
que es la naturaleza de esta tierra.
Convivir con artesanos, pasear con llamas y darse un tiempo para
explorar uno de los territorios más vírgenes del continente es una
experiencia diferente, para quien desea un destino alternativo, poco
convencional y mucho más económico que otros lugares de Sudamérica.
Gastronomía de excelencia
Ahora bien, que si por el estómago puede entrar el amor, también el
gusto por un país. La gastronomía peruana está asentándose en Lima para
ofrecer un destino especial en Latinoamérica, con mariscos y productos
del mar que sólo ahí se pueden degustar.
Las frías aguas del mar Pacífico a esa altura del planeta le dan a su
fauna un sabor muy especial. Los camarones, jaibas y cangrejos son
iguales a los del resto del mundo, pero el sabor es diferente, por el
tipo de sales del que están impregnados.
Por siglos, la comida tradicional peruana concentra las recetas
indígenas, el mestizaje con la cocina colonial y la influencia de Asia,
lo que la hace completamente distinta a la de cualquier otro país del
continente.
Vaya a Perú. Visite Machu Picchu, sí, pero detengase en Lima y
experimente una capital única, acaso sin el glamour de otras urbes,
pero con la sencillez de un pueblo amable que se prodiga al visitante.
Compre productos de lana, contrate excursiones al interior del país y coma aquello que difícilmente podrá uster tener en país.