Actualmente, ofrecer servicios mediante internet constituye un hecho
extendido en todo el mundo, y los bancos no podían quedarse atrás,
instaurando la banca electrónica.
Mediante este servicio los
usuarios pueden realizar consultas de saldos y movimientos,
transferencias y pagos de servicios. De acuerdo con la consultora
Prince & Cooke, si bien el uso está concentrado en los niveles
altos y medios, se han incorporado usuarios de niveles socioeconómicos
más bajos. Además, también se registraron cambios en el lugar de
conexión, donde si bien predomina el lugar de trabajo, también se
accede desde el hogar.
Sin embargo, uno de los mayores obstáculos
para la expansión de la banca electrónica es la desconfianza ante las
amenazas a la seguridad. Como confirmó el estudio realizado por
D´Alessio IROL para Certisur, los principales temores en relación con
la seguridad en internet son: los virus, el robo de datos personales y
la introducción de programas espías. De todas maneras, una de las
conclusiones a las que se arribó es que, si se les garantizara la
seguridad en internet, siete de cada 10 personas pagarían sus impuestos
y servicios de manera online, cinco utilizarían de manera completa este
servicio y cinco realizarían operaciones online.
A esta situación
se suma el hecho de que, efectivamente, los bancos se convirtieron en
el blanco de los crecientes ataques informáticos. Ya es un hecho que la
diversión o el desafío no es el motivo que mueve a los hackers en la
actualidad. Troyanos, phishing y vishing son algunos de los nombres que
adquieren las distintas modalidades del delito informático, y las
estadísticas confirman que esta tendencia va en aumento.
De
acuerdo con un reciente estudio de Symantec, durante 2006 se produjeron
más de siete millones de intentos de phishing diarios, y nueve de las
10 marcas más utilizadas en los correos de phishing eran del sector
financiero. Por su parte, Panda Software confirmó que 20% del total de
troyanos detectados en el mismo período por una de sus soluciones eran
troyanos bancarios, categoría que superó a otras existentes.
A
pesar de todo, hay soluciones en el mercado que proporcionan protección
contra éste y otros tipos de amenazas que garantizan la seguridad. La
banca electrónica constituye un servicio que agrega valor a las
entidades bancarias y les posibilita entregar mayores beneficios a sus
clientes. Por tanto, no sólo vino para quedarse, sino que continuará
creciendo. Podríamos parafrasear un viejo dicho popular diciendo “banco
prevenido vale por dos”.
alex.pacheco@citrix.com