Las máquinas con Windows siguen llevando la delantera, pero la
versión más reciente del sistema operativo OS X de Apple ofrece el
mejor argumento hasta ahora para cambiar.
Varios desarrollos
recientes han facilitado recomendar a las Macs, ya sean las modernas
todo en uno iMacs de escritorio, o las brillantes laptops MacBook, para
el consumidor común y para algunas aplicaciones empresariales.
El
cambio más importante de Apple fue adoptar los microprocesadores Intel
y el surgimiento de herramientas de software como Boot Camp, ahora
integrado en el sistema operativo Mac, y herramientas de
“virtualización” como Parallels 3.0 (www.parallels.com) y VMWare Fusion
(www.vmware.com), que facilitan el uso de Windows y software basado en
éste en una Mac con procesador Intel. De hecho, los usuarios de Windows
ahora tienen una red de seguridad mucho mejor y pueden utilizar una Mac
sin tener que abandonar sus aplicaciones favoritas (y mucho más
extensas) de Windows si encuentran que las aplicaciones del software de
Mac son insuficientes.
Decidí que era momento de echarle un nuevo
vistazo al otro componente clave que distingue a las Mac de sus
contrapartes basadas en Windows: el sistema operativo Mac OS X en su
más reciente encarnación: la versión 10.5, mejor conocida como Leopard,
y preguntar si el OS ofrece otra razón para considerar un cambio.
Apple
lanzó el Leopard en octubre y las críticas favorables que recibió
provinieron en su mayoría de fanáticos de Apple y comentaristas
independientes. De hecho, a pesar de algunos asuntos de seguridad y
otros problemas iniciales (algo poco usual para Apple), el debut de
Leopard ha sido mucho menos problemático que el de Windows Vista de
Microsoft.
A diferencia de lo que sucedió con el Vista, Apple se
aseguró de que los requerimientos mínimos del hardware para el Leopard
fueran relativamente simples.
Los requerimientos básicos son:
computadora Mac con procesador Intel PowerPC G5 o PowerPC G4 (todas
deben ser de 867MHz o más), aunque para aprovechar funciones como Boot
Camp es necesaria una máquina con microprocesador Intel, con 512 MB de
memoria, lector de DVD para instalarlo y 9 GB de espacio disponible en
disco duro. Eso significa que debe poder instalar el Leopard, con un
costo de 124 dólares a cambio de una licencia única de usuario, o 199
dólares para un paquete familiar de cinco usuarios, incluso en Macs con
algunos años de antigüedad.
Instalé el programa que usé para la
reseña en una laptop MacBook Pro con seis meses de antigüedad que ha
estado funcionando con la versión anterior del OS X, Tiger. Algunos
usuarios reportaron problemas con la instalación, pero el proceso de
actualización funcionó sin contratiempos en mi caso, llevándose cerca
de 40 minutos desde la inserción del DVD de instalación.
Al igual
que con versiones anteriores del OS X, el Leopard automáticamente se
autoconfigura para acceder a mi red inalámbrica de casa y a las PC con
Windows que funcionan con la misma red, y a mi conexión a internet de
banda ancha por cable, todo sin necesidad de mi intervención. Pude
navegar y acceder inmediatamente a las fotografías digitales de una PC
y a la música de iTunes de otra.
Mi impresión es que Leopard es
rápido, elegante y más confiable que el Vista (sólo se “trabó” en una
ocasión durante una descarga de software pero se recuperó cuando
reinicié la máquina). Apple afirma haber integrado más de 300 nuevas
funciones en el Leopard. Sin embargo, sólo son un puñado de ellas (que
ya han estado disponibles como paquetes personales) las que destacan.
Entre
éstas, mi favorito absoluto es Time Machine, el sistema de respaldo
integrado de Leopard, que funciona automáticamente para crear respaldos
completos de todo el sistema sin la necesidad de complejo software de
otros fabricantes. Todo lo que necesita es un disco duro externo
conectado al USB de la Mac o al canal de comunicaciones externo
Firewire. Time Machine es muy fácil de usar y permite que los usuarios
restauren versiones de archivos, ya sea de ese mismo día o de cualquier
momento en el pasado.
Boot Camp, ahora integrado al OS X en lugar
de ser software “beta” sin respaldo, también es impresionante ya que es
una nueva función de pantalla compartida integrada en el iChat, que
permite asumir el control de la PC de alguien más de manera remota para
ayudarle en alguna tarea. Otras características, incluyendo
recordatorios tipo notas que se guardan automáticamente en la bandeja
de entrada de correo electrónico del Leopard, hacen que los grupos de
aplicaciones sean más flexibles y divertidos de usar.