La antaña tradición entre ejecutivos y hombres de negocios de poner
punto final a un contrato, o relajarse con una copa de vino en compañía
de los socios en un bar, ha sido desplazada por la necesidad de liberar
el estrés en un spa.
Lo mismo en instalaciones hoteleras que en
un salón VIP del aeropuerto internacional de Cancún, la tendencia es
respirar profundo y dejarse consentir con un masaje de hombros y cuello
en punto específicos que eliminen la tensión muscular.
Teresa
Torres, directora del aWay Spa, del Hotel W, explica que la firma
ofrece en la ciudad de México un concepto diseñado especialmente para
el viajero joven y para el empresario exitoso que desea proyectar un
estilo de vida muy chic.
Relata además que 70% de los huéspedes
son hombres; en promedio, destinan 3 mil pesos por visita, además, el
cliente repetitivo acude dos veces al mes y solicita casi siempre un
masaje y un facial.
Por su parte, siete de cada 10 usuarios del
spa del hotel Gran Meliá, ubicado en el corredor Reforma —y uno de los
inmuebles que más empresarios y hombres de negocios acoge diariamente—
la principal solicitud son masajes contra el estrés, con un gasto
promedio mil pesos por tratamiento.
En tanto, en el hotel Holiday
Center de la ciudad de México, 90% de los clientes son hombres que
también buscan masajes sueco y relajante.
Además, “la hotelería
en México no puede entenderse sin la inversión para este rubro”, que va
desde 500 mil y hasta varias decenas de millones de pesos, considera
Ramón de la Rosa, presidente de la Asociación Latinoamericana de Spa.
En
2007, los congresos, convenciones y viajes de incentivo representaron
para el país el mayor retorno de inversión de acuerdo con el Sistema
Integral de Información de Mercados Turísticos (SIIMT).
Este es
el mercado potencial de viajeros que solicitan tratamientos de spa, que
sus siglas en inglés refieren “salud en agua”, ya que, “aunque los
hombres acuden con frecuencia a estos centros en las ciudades donde
viven, la posibilidad que lo hagan en un viaje de negocios se
incrementa 90%”, detalla el doctor De la Rosa.
Esta industria
crece anualmente 25%, y de 2000 a 2005, lo hizo en más de 220%. La
calidad de las instalaciones, el buen clima y el trato amable del
terapeuta son un motivo de visita para el turismo internacional, ya que
al igual que el golf, está considerado como un producto premium, según
la Secretaría de Turismo. Tanto, que en destinos turísticos como Los
Cabos, es vital este servicio.
El hotel Westin ofrece
tratamientos especiales para golfistas con masaje en hombros, cintura y
pantorrila que eliminan la tensión provocada por el juego, así como
faciales que evitan vellos enterrados y calman la piel irritada del
rasurado, o faciales de caviar, este último por 161 dólares.
Aunque
no se sabe cuál es el gasto que destinan los viajeros a este rubro,
porque depende de la ubicación de cada hotel, la duración y el
tratamiento representan aproximadamente 42% del gasto total en destinos
turísticos, incluso por encima de consumo de bares y restaurantes,
según el spa.
Invierten más en cosméticos que en educación
El
cirujano plástico Gustavo González relata que las mujeres son sus
principales pacientes, pero el número de hombres que buscan un cambio
estético ha aumentado. Tan sólo el miércoles, jueves y viernes de la
semana pasada, atendió a ocho pacientes, de los cuales, seis eran
hombres.
El principal tratamiento que se realizaron fue la
liposucción, un procedimiento que, si bien no es barato, en esta época
decembrina resulta más accesible por integrarse factores como tiempo y
dinero.
Al referirse a ellos, detalla que son hombres de entre 30
y 50 años, con un nivel socioeconómico medio, medio alto y alto.
“Suelen ser profesionales exitosos que buscan autoconfianza, ya que el
concepto de belleza de hombre en el siglo XXI es sinónimo de hombre
atlético”.
Puesto que que buscan ser atractivos, invierten una
fortuna en cremas, gimnasios y spa. El médico González calcula que el
mercado mexicano es similar al estadounidense, donde reportes revelan
que una persona gasta más dinero en cosméticos que en educación.