¿Imaginas un servicio de mensajes “instantáneos” en los que el texto
fuera apareciendo con una lentitud hoy exasperante, esto es, conforme
los fueras escribiendo? ¿O uno en el que las frases se vieran en
pequeñas letras blancas con fondo negro? Bueno, ¿puedes concebir un
“messenger” que no enviara emoticones, fotos u otro tipo de archivo?
En
el lejano año de 1990, el primer servicio de mensajería instantánea,
lanzado por el sistema UNIX, tenía esas características... y enloqueció
a la humanidad.
Actualmente, con la cámara web y los micrófonos,
uno puede ver y oír lo que está haciendo la persona con quien chatea,
así esté al otro lado del mundo. Por medio del messenger se pueden
compartir fotos, videos, dibujos y un sinfín de archivos de forma casi
instantánea.
A medida que la red de redes se ha extendido, los
sistemas de IRC (Internet Relay Chat) han evolucionado. Aquí un breve
recuento de cómo surgió esta tecnología y su evolución a través de las
diferentes compañías de software.
Crece la cibercharla
Los
chats de antes consistían en una serie de foros temáticos como “los
solteros”, “jóvenes de 20 a 30” o “melómanos”; cada quien se metía en
el que le interesara; también se dividían por lenguas.
“Era
típico decirle a algún amigo de la escuela: ‘nos vemos en el chat de
Yahoo! a las cinco de la tarde, me voy a poner de nickname Florecita
Rockera’”, comenta Alejandra Rodríguez, que ha usado los chats desde la
década pasada.
Era necesario especificar nombre del foro,
seudónimo (nickname) y hora en la que se encontrarían porque había
muchas personas en cada uno de los “salones” para conversar. Además,
existía la necesidad de estar pendiente de la respuesta porque nuestro
mensaje era contestado por cualquiera que estuviera en el foro, no sólo
la persona con quien queríamos charlar.
Este tipo de chats se
hicieron posibles gracias al sistema IRC, que a la vez encontró en el
programa “MIRC” (siglas de “My Internet Relay Chat) su medio de
funcionamiento. Éste estaba disponible solamente para sistemas
operativos Windows y fue creado por el jordano Khaled Mardam-Bey.
Algo
positivo de los foros era que uno podía “platicar” con gente de muchos
países, entablar conversaciones con desconocidos; de hecho, gran parte
de los que hacían uso de estos sitios tenían como fin conocer gente.
A
los chats donde había cientos y miles de personas desconocidas
conversando sobre algún tema le siguió algo más personal llamado “I
seek you”, en siglas “ICQ”, considerado el primer gran salto de las
cibercharlas.
El nuevo programa, inventado por la empresa israelí
Mirabilis, permitía al usuario registrarse en el sistema y formar parte
de una misma comunidad. La novedad que aportó el ICQ fue la existencia
de una lista de miembros agregados previamente por el usuario, es
decir, contactos que éste incluyera. A parte, el programa alertaba al
propietario cuando alguno de los miembros de la lista se conectaba a la
red del “software”. Esto permitía conversar con dicho usuario de forma
privada y daba oportunidad de estar haciendo otras cosas en la
computadora, no sólo estar al pendiente de la conversación, como
sucedía al principio, que para estar en el foro era necesario dejar de
escribir, buscar información o usar la calculadora.
La aparición de ICQ provocó el primer cisma en la forma de entender las comunicaciones en tiempo real.