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Para no sufrir calambres ni ese frío invernal, lo mejor era ir calentando las piernas. El reloj marcaba casi las siete de la mañana y los nervios cada vez se hacían más presentes.
Corredores de todas edades, profesionales y aficionados, se dieron cita para intentar cruzar en el menor tiempo posible la meta de la carrera Nike 10K.
Por tercera ocasión, la ciudad de México se unió a este evento deportivo que se realizó en otras urbes de Latinoamérica como Sao Paulo, Lima, Caracas, Bogotá, Santiago, Guayaquil, Montevideo y Buenos Aires; la meta fue reunir a 130 mil corredores y fomentar esta disciplina entre la gente.
En México, la primera ola de un mar de más de 27 mil corredores salió cerca de las ocho horas en el cruce de las calles Thiers y Gutenberg, en la colonia Anzures. Para escuchar buena música y no perder la marca, iPods y cronómetros fueron encendidos justo al inicio.
El grupo de atletas experimentados, apodados esta vez “Cartel Endorfina”, fue el que se mantuvo siempre adelante. Lo conformaban verdaderos atletas, algunos de ellos en silla de ruedas. De los federa-dos (afiliados a la Federación Me-xicana de Atletismo) estaban Ma-daí Pérez y Juan Luis Barrios, ma-ratonista y corredor de fondo, respectivamente.
Pisándoles los talones iban “Las Aves de Fuego”, corredores aficionados. En este bloque se veían hombres y mujeres corriendo y empujando carreolas o tratando de seguirle el paso a sus perros.
El último conjunto, el de “Los No corredores que Corren”, estuvo conformado por gente muy honesta, que sin la menor expectativa de ganar fue a hacer su mejor intento y romper aunque sea una marca personal.
La meta de la carrera Nike 10K se dio sobre el Paseo de la Reforma a la altura del Zoológico de Chapultepec. El primero en llegar fue Juan Luis Barrios, que por tercer año consecutivo ganó, pero esta vez con un tiempo de 29.48 minutos, batiendo su propia marca. En la rama femenil, Madaí Pérez, quien apuntó “sólo fuí a divertirme”, venció a las de su género con un recorrido de 35.15 minutos.
Al término de la carrera, los concursantes se dieron un tiempo para reposar y recuperar fuerzas. Algunos llegaron en buenas condiciones, otros no, pero el objetivo de vivir la experiencia de competir sanamente y así fomentar el deporte entre los capitalinos se vio cumplido.
La satisfacción de todos los que cruzaron la meta fue que parte del costo de su inscripción (240 pesos) fue donada para los damnificados de Tabasco.
Estos deportistas y la marca patrocinadora se unieron a la cruza-da contra la obesidad a través de la Fundación Mídete, que duran-te todo el año realizará distintas actividades, incluyendo difusión para la prevención de dicha enfermedad y promoción de actividades deportivas.
Una vez repuestos, los corredores se dieron cita afuera del Auditorio Nacional para escuchar un concierto de música electrónica y rock.
El Instituto Mexicano del Sonido puso la base musical; luego se le unieron Tito, de Molotov; Quique, de Café Tacuva; Paco Huidobro, Diego de los Dynamites, entre otros. Ante tan exquisitos ritmos, el cansancio importó poco, por lo cual algunos se pusieron a bailar, saltar y gritar.
Asistieron personalidades como la actriz Paola Núñez y el actor Andrés Palacios y los futbolistas Gerardo Torrado y César Villaluz.
La encargada de dar los premios a los ganadores fue la velocista Ana Gabriela Guevara. Ella participó sólo en la mitad del recorrido, eso sí, aclarando desde un principio que así sería y no causar malentendidos como el que hace unas semanas protagonizó el priísta Roberto Madrazo en el maratón de Berlín, del cual se rumoró que correría también la carrera Nike de ayer.