Desde que tenía 11 años, su pasión fueron los carritos de metal y de
plástico soplado. Sus padres eran dueños de una juguetería y una
dulcería, lo que propició un contacto más cercano con objetos de
colección.
También los soldaditos de plomo y los aviones de combate le quitaban
literalmente el sueño. Los luchadores: El Santo, Blue Demon y El
Cavernario Galindo son tan sólo tres de sus grandes ídolos. Con ellos
se divierte, a tal grado que les creó una casa de muñecas en la que,
además de todos los aditamentos del hogar, abundan enmascarados con
minifaldas y zapatillas.
La singular muestra fue reunida por el arquitecto Roberto Shimizu, un
japonés naturalizado mexicano que luego de más de 50 años de colección
abre al público su muestra en tres apretados pisos de un edificio
ubicado en la colonia Doctores.
Por cuestiones de espacio verás solo 10 mil juguetes, 5% del total de
piezas que inevitablemente desencadenan los recuerdos en los
visitantes, y donde incluso los guías son capaces de adivinar la edad
de quienes los observan. Y es que, se sabe que los adultos suelen
acercarse a aquellos juguetes que les recuerdan su infancia.
Entre los objetos que se muestran, hay de barro, plástico, metal,
madera, papel maché, entre otros materiales . Las vitrinas son muy
originales, son temáticas y están compuestas por materiales reciclados
o en desuso como trozos de madera, pupitres, cajas de cartón,
bicicletas, rocolas. Ahí, con luces integradas y una capa de vidrio,
sonríen payasos, títeres, peluches, muñecas y hasta unas tacos de
cabeza de luchador en la que ves la tortilla, pero en vez de carne,
notas brazos y piernas de estos personajes.
El Museo del Juguete Antiguo en México no es precisamente un espacio
dedicado sólo a los niños, sino un lugar para que los adultos emprendan
un tour a su pasado.
Antes era exclusiva para amigos y familiares del dueño, hasta que , desde hace 14 meses, exhibe sus tesoros en vitrinas.
Incluso hay robots que diseñó el propio dueño de la colección.
Aunque no posee fichas técnicas y todo te parezca un gran salón de
juguetes regados por doquier, descubrirás barcos de vela, carros
tirados por caballos o por el indolente burro y camiones. Notarás que
en otro tiempo parecía que los juguetes duraban más, no como ahora que
algunos se descomponen a la primera.