CHICAGO.— Las redes WiMax (conexión inalámbrica semejante a WiFi, pero
con un alcance de hasta 30 kilómetros), son una realidad en Estados
Unidos. WiMax fue recientemente incorporada al conjunto de normas
IMT-2000 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, donde está la
red 3G, lo cual significa que WiMax podrá llegar a más gente a un costo
más bajo y agregar otros servicios, como el de telefonía IP.
Impulsada
por firmas como Intel, que entre sus planes se encuentra integrar el
chip de recepción WiMax/WiFi a sus procesadores a partir de finales de
2008 (mientras tanto, podrán adquirirse dispositivos por separado que
se conectan vía USB) y con el apoyo de Motorola y Samsung, ente otros,
WiMax promete ser la gran revolución inalámbrica.
En México, los
planes al respecto dependen principalmente del uso y las concesiones de
banda que otorgue el gobierno, ya que WiMax trabaja a 3.5 GHz. Para el
ingeniero Reynaldo González Bustamante, director general de Ingeniería
y Administración del Espectro de la Comisión Federal de
Telecomunicaciones (Cofetel), quien recientemente participó en el
evento WiMax World, el punto esencial es definir los parámetros y usos
de este espacio, acorde con las regulaciones existentes.
Según la
Ley Federal de Telecomunicaciones, la asignación de una señal para uso
comercial o privado debe obtenerse mediante subasta. En 1998 tres
empresas (Axtel, Telmex y Unefon) adquirieron derechos sobre la mayor
parte de la señal que anda entre los 3.4 a los 3.6 GHz, el rango óptimo
para WiMax (Unefon vendió posteriormente su parte a Nextel, y el
gobierno de México podría ampliar el rango a 3.7 GHz). Esto deja poco
espacio en este segmento, ya que sólo quedarían libres algunos
espectros que van de los 2mil 400 a 2 mil 483 MHz y de 5150 al 5350
MHz, no idóneos para esta red inalámbrica. La banda de 2.3 GHz es usada
por el gobierno, mientras que los 2.5 GHz están asignados a la
televisión de pago por evento.
En México quedan muchos aspectos
en materia de regulación para que las redes WiMax sean una realidad.
Las batallas se librarán en el cielo.