En opinión de los ejecutivos de Microsoft, la compañía de software
más grande del mundo ya otorgó enormes concesiones al abrir su software
para computadoras de escritorio Windows, baluarte de la empresa. Esto
refleja una de las realidades comerciales que desde hace tiempo ha
enfrentado la industria tecnológica con la llegada del internet: cada
vez más, los clientes piden que las diferentes tecnologías que
adquieren trabajen juntas de una mejor manera.
Para las empresas
rivales, sin embargo, estas concesiones se han hecho de mala gana, con
dilación y al final han resultado poco efectivas.
“Creemos que la
estrategia de Microsoft es muy lógica, y ha estado funcionando bien: es
decir, ha retrasado lo más posible su interoperabilidad con software
rival”, señaló Dan Kohn, director de operaciones de la Fundación Linux,
organización sin fines de lucro responsable del proyecto de software
libre.
Eso hace que la capitulación de Microsoft ante reguladores
europeos, ocurrida ayer, sea un evento significativo, al menos para una
pequeña parte del mercado del software.
Tras años de lucha,
reguladores europeos finalmente tuvieron éxito en su esfuerzo por
imponer reglas precisas en la forma en que Microsoft abre el software
de Windows para crear un espacio en el que las compañías rivales puedan
competir.
Lo que está en juego es la capacidad de otras firmas de
crear software para servidor que se conecte, o en la jerga de la
industria, interopere, sin problemas con las computadoras de escritorio
que tienen Windows.
En su propio acuerdo antimonopolio con
Microsoft, alcanzado hace cinco años, Estados Unidos pidió a la
compañía de software que otorgara licencias de los “protocolos” de
comunicación necesarios para que esto sucediera.
No obstante,
compañías rivales han afirmado desde hace tiempo que las tarifas para
las licencias han sido demasiado caras para que dicho acuerdo sea
atractivo. Además, el caso de Estados Unidos se enfocó sólo en la forma
en que se comunican los servidores con las PC y no con otros
servidores, lo que hace más difícil la competencia para los rivales,
pues el alcance del software de Microsoft se ha extendido a los
servidores.
Algunos de los adversarios de Microsoft recibieron
con agrado el acuerdo alcanzado ayer con la Comunidad Europea, aunque
advirtieron que es demasiado pronto para valorar su verdadero alcance y
que habría que esperar a que el acuerdo completo sea publicado. “El
diablo está en los detalles, en términos de cómo será implementado”,
afirmó un vocero de Novell, rival de la empresa desde hace tiempo. “Lo
anterior conlleva una mayor interoperabilidad y esto es por lo que
hemos estado presionando desde hace diez años”.
Otro rival de
Microsoft, que declinó decir su nombre, indicó que el haber forzado
esta apertura debería hacer que sea más difícil para Microsoft crear
una plataforma computacional más amplia basada en internet y que
pudiera algún día extender su dominio en las computadoras de
escritorio. “Podría tener un impacto en su plan de ampliar su
plataforma más allá de la red”, señaló esta fuente.
De manera
inmediata, el acuerdo alcanzado ayer con Europa debería dar un buen
impulso a Samba, un proyecto de software libre que ha estado dirigido
al tipo de software tratado en el caso, indicó Kohn.
Samba cambió
totalmente el software de Microsoft para hacer que sea más fácil para
las empresas reemplazar sus servidores Windows con alternativas más
económicas, indicó, aunque esto ha generado cuestionamientos legales en
torno al software. “Esto debería facilitar a las empresas evitar algo
del impuesto de Windows” indicó Kohn.
Esto es una señal pequeña
pero tangible de cómo ha cambiado el clima regulatorio que pesa sobre
Microsoft desde que la compañía perdiera el mes pasado su apelación en
la Corte Europea de Primera Instancia.
Al final, es esta
dramática pérdida lo que tendrá mayor impacto en el futuro de la
industria del software, y no el detallado acuerdo del software para
trabajo de grupo, mencionó Thomas Vinje, abogado de Clifford Chance en
Bruselas, el cual representa a varios rivales de Microsoft.
No
obstante, la noticia de ayer fue al menos un demostración temprana y
elocuente de qué tan lejos podría llegar el marco regulatorio para
limitar las maniobras de Microsoft.