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Innovan la manera de alimentar a mascotas

Sorprendido de cuánta comida se vendía en las tiendas departamentales, Miguel aprovechó sus conocimientos en mecánica eléctrica para desarrollar un alimentador automático. Ya piensa en nuevos productos
Innovan la manera de alimentar a mascotas
(Foto: Especial)
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Rubén Castro / ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal

Jueves 18 de octubre de 2007

Estudiaba la carrera de Ingeniería en Diseño de Máquinas Eléctricas, aunque por falta de recursos tuvo que abandonar sus estudios. Trabajó entonces dando mantenimiento eléctrico a diferentes empresas.

Al visitar una tienda departamental su atención se desvió, casi sin quererlo, en los anaqueles donde descansaban grandes cantidades de empaques con comida para animales. Y es que en pocos días, los estantes se vaciaban, quedando sorprendido del alto consumo de alimentos para perros y gatos.

Hablamos de Miguel Ángel, quien a partir de esa observación decidió investigar ese mercado, aunque curiosamente “ni siquiera tenía mascota propia”. Resultó ser que en México, existen 6 millones de perros, de los cuales un 20% cuenta con dueños dispuestos a ofrecerles un elevado nivel de vida.

Con la experiencia que ya tenía en el ramo mecánico-eléctrico, decidió desarrollar un invento que administrara alimento a los animales. “Un tío que es ingeniero electricista me apoyó con el diseño de la tarjeta (...) de ahí surgió un prototipo muy caro, pero que con el tiempo empezó a reducir costos.

El emprendedor rediseñó el producto y lo probó con perros reales, para comprobar si éstos lo aceptaban y no lo destruían. También consultó a veterinarios. Era el año 2005...

Alimentador automático

En entrevista para ELUNIVERSAL.com.mx, Migue Ángel Ulloa recuerda que atravesó muchas complicaciones, pero al final, obtuvo un producto ensamblado por él mismo, incluso el primero en su tipo en comparación con otras opciones similares del mercado.

“Hay productos parecidos, pero no automáticos. Por ejemplo, a las veterinarias les vendían alimentadores supuestamente automáticos, cuando en realidad eran alimentadores de gravedad, donde se vaciaba el alimento y solo caía para permanecer expuesto”.

Y es que el alimentador de Miguel, regula la dosis de croquetas por ración, programa la frecuencia de las comidas, cuenta con respaldo de baterías por si se va la luz y almacena hasta siete kilogramos de alimento.

“La inversión inicial fue de 250 mil pesos”, revela Miguel, quien bromea que tuvo que “asaltar” a muchos de sus conocidos para que le prestaran dinero. El desarrollo arrancó en 2005, mientras que el primer prototipo llegó cinco meses después. “La primera presentación fue muy rudimentaria, pero se fue perfeccionando”.

Pera entonces escuchó de Jemac, una asociación que brindaba asesoría y capacitación. Además de un préstamo de 10 mil pesos que utilizó para promoción, el organismo enfocado a emprendedores jóvenes le presentó a mentores como Astrid Luce y Ana Oñate, quienes “nos dieron consejos y muy buenas ideas”.

Ya con un plan de negocio bien definido, lo que siguió fue determinar el precio. “Trabajamos sobre cuánto íbamos a tasar el alimentador, sobre cuánto valía mi trabajo”. El costo final se ubicó en mil 500 pesos.

A la conquista del mercado

Además del apoyo de Jemac, Miguel Ángel se acercó a amigos expertos en mercadotecnia, mismos que le empezaron a dar más ideas. “Con ellos empecé a ver cuestiones de marca, imagen, hacia quién te vas a dirigir y cómo vas a proyectar a tus clientes finales”.

Recuerda que “nuestros primeros clientes eran amigos o conocidos de esos amigos, sin embargo, poco a poco nos fuimos profesionalizando hasta contactar con tiendas de mascotas a los que les gustó mucho el producto”.

Revela que “cuando me lancé a vender, nos pasó de todo, hubo quien no creía que el perro iría a comer en el producto, mientras que otros decían que era mucho lujo para el animal. No creían en los beneficios”.

“Del primer lote de 20 alimentadores, pensamos vender dos, pero vendimos todos (...) ahora por semana vendemos hasta cinco productos”, presume Miguel.

Con proyectos nuevos en mente, además del alimentador, Miguel piensa ya en al contratación de dos empleados para que le asistan en la fabricación. Tal parece que el alimentador dará más de qué hablar en próximos meses.

Más información en Alperry.


 




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