SAN MIGUEL, Filipinas.- Es jueves, y por ello, Dennis
Tiangco, de 18 años, debe ir al banco a cobrar su mesada semanal, que
le es girada por su madre _que vive en Hong Kong_ a su billetera
electrónica: su teléfono celular.
Al detenerse en una
sucursal del Banco GM en la localidad filipina de San Miguel, Dennis
llena un documento y envía un mensaje de texto desde su teléfono a una
línea bancaria dedicada a este servicio.
En cuestión de
segundos, la transacción es aprobada y el cajero le entrega 2 mil 500
pesos filipinos (54 dólares) menos una comisión del 1%. Ni siquiera
necesita una cuenta bancaria para retirar el dinero.
Más de
5.5 millones de filipinos utilizan en la actualidad sus teléfonos
celulares como billeteras virtuales, lo que convierte a Filipinas en el
líder entre las naciones en desarrollo en ofrecer transacciones
financieras a través de telefonía móvil.
Los servicios
bancarios a través de instrumentos móviles, que también están tomando
auge en Kenia y en Sudáfrica, permite que las personas que no poseen
cuentas bancarias el poder hacer transferencias monetarias de una
manera fácil, rápida y segura.
Este método se está
difundiendo rápidamente en las naciones en desarrollo porque el tener
un teléfono celular es mucho más común que poseer una cuenta bancaria.
El sistema resulta particularmente útil para unos ocho millones de
filipinos, el 10% de la población, que trabajan en el extranjero y
envían dinero a sus hogares, como la madre de Dennis, Anna Tiangco.
Anteriormente, la mujer enviaba el dinero a través de giros bancarios,
que tenían un costo de 2.50 dólares y tardaba hasta dos días en ser
liberado el dinero.
En contraste, el método de los teléfonos celulares tiene un costo de apenas 13 centavos de dólar y es casi instantáneo.
''Lo bueno de esto es, que sin importar donde se encuentren mis hijos,
ellos me pueden enviar un mensaje de texto y les puedo enviar el dinero
de manera inmediata'', señaló Anna Tiangco en una llamada telefónica
desde Hong Kong.
Los clientes también pueden almacenar
cantidades limitadas de dinero en sus celulares para adquirir cosas en
tiendas que participan en sus redes, aunque esta práctica aún no está
muy difundida en las Filipinas.
Muchos filipinos usan sus
teléfonos para transferir cantidades de tiempo aire, llamada ''cargas''
a clientes de telefonía de prepago. Un padre de familia, por ejemplo,
puede enviar una ''carga'' de 60 pesos para renovar el tiempo aire del
teléfono de su hijo, con cargo a la cuenta del padre.
Pese a
que los japoneses y los sudcoreanos han utilizado sus celulares como
monederos electrónicos virtuales desde hace varios años, esos sistemas
utilizan un microprocesador de computadora implantado en el teléfono
que le permite a la gente comprar cosas al agitar el teléfono frente a
un sensor. Empero, el sistema filipino se basa en mensajes de texto
simples.
Los cerca de 41 millones de usuarios de teléfono
celular en las Filipinas son usuarios ávidos de los mensajes de texto.
Las conexiones electrónicas han fomentado una cultura de rápidos
saludos y bromas retransmitidas por bits a los pequeños aparatos. Los
mensajes de texto también tuvoeron un papel vital para movilizar a las
multitudes que impulsaron la revuelta del ''poder del pueblo'' del 2001
y que terminó con la caída del gobierno del presidente Joseph Estrada.
Los dos mayores proveedores de telefonía celular de las Filipinas,
Globe Telecom y Smart Communications, han impulsado este gusto por los
mensajes de texto para ofrecerles a los consumidores el acceso al mundo
del comercio electrónico.
Además, al aprovechar en el flujo
de remesas de los filipinos en el extranjero, que enviaron a su país 12
mil 700 millones de dólares el año pasado, las empresas Globe y Smart
forjaron alianzas con proveedores de telefonía celular y con bancos
extranjeros, así como con bancos locales y comerciantes, para crear una
red que permita a los usuarios enviar y recibir dinero de manera
internacional.
Por ejemplo, cuando Anna Tiangco desea enviar
dinero a casa, ella se dirige a una sucursal de su servicio de
telefonía celular, el Hong Kong CSL Ltd. donde un cajero le acredita a
su teléfono celular la cifra de dinero que ella llevó en efectivo. Ella
entonces lo transfiere a sus familiares a través de un mensaje de
texto, en esencia, instruyendo a sus proveedores que deduzcan la cifra
de su cuenta y se lo acredite a las personas que ella indique.
Si un teléfono celular cargado con dinero se pierde o lo roban, el
dinero no puede ser cobrado mientras el número de identificación
personal no es relevado.
El control del dinero puede ser
recuperado mediante un reemplazo de la tarjeta SIM emitida por
cualquiera de los dos proveedores de telefonía celular.
El
sistema fue ''creado para pagos remotos y para los mercados no
bancarios'', señaló Rizza Maiego Eala, presidenta de G-Xchange, la
subsidiaria de Gobe a cargo del servicio de transferencia de dinero
llamado G-Cash.
Eala indicó que medio millón de usuarios de
G-Cash transfieren unos 100 millones de dólares mensuales, pero se negó
a declarar cuántas transacciones involucran transferencias desde el
exterior.
Smart ofrece un sistema de transferencia de dinero
un poco diferente, que es empleado por cinco millones de filipinos y
que integra el dinero o una tarjeta de débito con un teléfono celular.
Los usuarios pueden cargar sus teléfonos de dinero a través de mensajes
de texto La tarjeta, que tiene un costo de 200 pesos pero que no exige
poseer una cuenta bancaria, puede ser utilizada entonces para adquirir
bienes en negocios que acepten la tarjeta MasterCard o pueden retirar
el efectivo de un cajero automático.
El vocero de Smart
Communications, Ramón Isberto, señaló que cada vez que un receptor hace
uso del dinero, el remitente recibe un mensaje de transacción.
''El valor agregado en esto es que los filipinos en el extranjero
tienen un mayor control sobre su dinero. Pueden creerlo, eso es muy
importante para ellos'', agregó Isberto.
pmm