Por eso la familia turística quedó complacida con el discurso del
presidente Felipe Calderón, quien la semana pasada ante empresarios
reunidos en el congreso de la Confederación Nacional Empresarial
Turística resumió las acciones de su gobierno para apoyar esta
actividad,a la que todos los mandatarios califican de "prioridad
nacional", pero que en los hechos siempre quedaba relegada.
La promoción de recursos al sector turismo. El 70% del Derecho de No
Inmigrante para el Consejo de Promoción Turística de México. Una
petición de aumento presupuestal para la Secretaría de Turismo del 60%
en el presupuesto de Egresos del 2008.
Apoyos al turismo rural por 1,500 millones de pesos. Apoyo a las
pequeñas y medianas empresas turística hasta por 3 mil millones de
pesos. Lanazamiento de 298 proyectos turísticos en marcha en todo el
país. Inversión récord en inversión privada por 3 mil 300 millones de
dólares de enero a junio de este año, con lo que se rebasará
holgadamente la meta de inversión para el sector este año.
Un Plan Nacional de Infraestructura que ataca problemas torales de la
conectividad turística, tales como los aeropuertos y las carreteras.
Así como el compromiso presidencial de respetar la decisión del
Congreso de la Unión respecto de la nueva Ley General de Turismo y
respeto al medio ambiente en zonas turísticas, se unen para conformar
un panorama optimista de que en verdad hay voluntad para apoyar la
actividad desde las más altas esferas del poder político.
Rodolfo Elizondo, secretario de Turismo ha respaldado este proyecto y,
sobre todo, ha ido más allá al plantear la necesidad de crecer con
orden en una actividad que amenazaba con salirse de control y quedar a
expensas del coyotaje inmobiliario.
Es decir, regresó el control a Sectur del CPTM y de Fonatur, que
durante años siguieron caminos independientes, muchas veces hasta
contradictorios.
Paradójicammente, que Elizondo quedara al frente de Turismo este
sexenio no sirvió para darle continuidad a la activiudad, sino para
reencauzarla.
El sistema político mexicano no ha cambiado mucho de los tiempos del
PRI y el estilo personal de gobernar vaya que influye en las políticas
públicas. Poco apoyo de Fox -el nuevo villano favorito de las masas,
víctima de su lengua y de su esposa- se reflejó en nulo apoyo a la
actividad. Más apoyo de Calderón, más recursos y respaldo presidencial
a lo que vale la pena.
Consolidar la competitividad
Ahora hay que trabajar en mejorar la competitvidad turística del país.
Tanto gasto debe reflejarse en más turistas, más empleos y más derrama
económica, porque si no todo habrá sido en vano.
No llegaremos, como asegura Elizondo a ser tan exitosos como París,
porque no tenemos un flujo millonario de personas que en coche llegan
de toda Europa, pero sí podremos mejorar nuestra relación
promoción-turistas, que según la Concanaco es dispar.
Hay mucho por hacer. Infinidad de intereses qué sortear, pero lo
importante es que el discurso se traduzca en hechos y que podamos hacer
crecer la actividad sin deformaciones, útil para los mexicanos, no nada
más para empresas extranjeras que derramen poquito en el país.
Y, sobre todo, que la actividad sea sustentable y ecológica. Calderón
recordaba que hubo sexenios en los que se premiaba el desmonte de los
cerros, pero ahora eso no puede pasar en el turismo.
ajimac@eluniversal.com.mx
*Es periodista especializado