CAMPECHE.— Octubre es ya un mes muy amable en cuanto al clima que el estado de Campeche nos ofrece.
Los intensos calores del verano son ya sólo un recuerdo y la
temporada de lluvias intensas va llegando a su fin. Así que no hay
mejor plan que visitar la imponente ciudad maya de Edzná.
La carretera federal 180 nos lleva hacia el sur, de pronto, una
desviación nos hace dudar de la dirección, pues anuncia que hacia la
derecha llegaremos a China... Claro que se trata de una confusión, pues
el poblado realmente es Chináh, pero la falta de conocimiento sobre la
pronunciación del maya llevó a las autoridades carreteras a colocar el
letrero sin el acento y la "h" (que en maya sí suena).
A la llegada, un pequeño museo de sitio ofrece sombra y una
introducción a la historia del lugar, después, una calzada nos lleva al
patio central donde el edificio de los cinco pisos domina la planicie.
Frente a él, el Nohochnáh o "casa grande" da la impresión de una
gradería, de hecho, esa es su función durante el espectáculo del luz y
sonido.
Una de las construcciones, cuyo uso era sólo para la clase gobernante,
es el chokó sintumbilhá que designa lo que los aztecas llamaban
temazcal.
Debido a las condiciones del suelo, en temporada de lluvias Edzná se
inundaba. Fue por eso necesario hacer toda una obra de ingeniería
hidráulica con canales y depósitos –llamados chultunes– que
abastecieron a la población y mantuvieron habitable la zona en su época
de mayor auge.
Al igual que una gran parte de las zonas arqueológicas mexicanas, los
edificios descubiertos y abiertos al público son apenas una fracción de
lo que fue esta urbe maya. Se calcula que es apenas 15 % de la ciudad
original lo que vemos hoy en día.
Las primeras construcciones de Edzná fueron hechas con bloques labrados y cubiertos de estuco que luego eran pintados de rojo.
Algunas fachadas lucen aún mascarones y glifos de estuco en varios
colores. Esa característica arquitectónica ha sido considerada como del
estilo Petén.
Al seguir el patrón de varias ciudades mayas, los últimos siglos de
vida de esta cultura en Edzná tuvieron como tónica una decadencia y
pérdida de poder político y económico, por lo que dejaron de labrarse
estelas.
Otras ciudades fueron ganando posición en el terreno político, y la
gran ciudad de mil 500 años de antigüedad quedó en el completo olvido
alrededor de 1450.
Apenas medio siglo después llegarían los conquistadores españoles.
Juan de Grijalva, Hernán Cortés, Francisco de Montejo y Diego de Landa.
Con sus conquistadores militares y espirituales sepultaron los sueños
de resurgimiento de la cultura maya y sus grandes ciudades como Edzna,
quedaron en un letargo del cual ya no despertarían jamás.