CAMPECHE.— Tierra de grandes ciudades que alcanzaron conocimientos
profundos del cosmos y del ser humano, la península de Yucatán no deja
de sorprendernos.
Pero el fuerte referente que han sido Uxmal, Chichén Itzá o Tulum no
debiera limitar nuestra búsqueda como turistas a sólo esas tres
ciudades.
Tesoros escondidos
Campeche es una tierra poco descubierta. La mayor parte de sus riquezas
arqueológicas siguen ocultas por la verde selva que colorea su paisaje.
Si tomamos como base la capital del estado, podemos hallar lugares
mágicos a algunos a unos cuantos kilómetros y otros en los confines más
escondidos de su geografía.
La palabra "itzá" se refiere a un linaje dentro de la familia maya,
Itzná, que significa "casa de los itzaes", y por deformación fonética
se convirtió en Edzná.
Esta es una ciudad impresionante por las construcciones y el dominio
del paisaje que tiene. Es obvio que tal situación geográfica le daba
una importancia estratégica para cuestiones militares.
Su desarrollo urbano comprende una larga historia. Las estelas más
antiguas datan del año 41 de nuestra era. Edzná conoció su apogeo entre
el 600 y 900 d.C. y su declive se ha fechado cerca del año 1400.
Ese largo periodo nos deja apreciar las influencias arquitectónicas que
asimiló al paso de los siglos, pues contiene elementos de los pueblos
puuc, petén y chenes, que se encuentran en otras ciudades del norte de
la península y de lo que hoy en día es territorio de Guatemala.
Es uno de los sitios arqueológicos mejor conservados y como atractivo
extra ofrece un buen espectáculo de luz y sonido donde se puede conocer
más de la historia de este lugar.
Hoy es posible desayunar en la ciudad de Campeche, llegar a Edzná en
tan sólo 50 minutos y estar de regreso en la capital a la hora de la
comida. Aunque también es muy recomendable la visita nocturna.
Edzná, al igual que Calakmul, Becal o Champotón es una invitación a descubrir los tesoros de Campeche.