Por ahí dicen que la suerte es de quien la busca. Se podría agregar también de quien la aprovecha cuando llega. Alejandro Chaljub, Mauricio Pariente y Rodrigo López son tres emprendedores que la aprovechan al máximo.
En 2002, luego de algunos años de participar en diferentes empresas, los chiapanecos decidieron meterse en un proyecto de negocios a la incubadora del Tecnológico de Monterrey de su estado.
El plan consistía en envasar el atún mediante un novedoso sistema flexible retortable. Realizaron su plan de negocios, el cual fue avalado por la institución de educación superior. El esquema intentaba recoger 10 millones de pesos para echarlo a andar.
“Nosotros no teníamos los suficientes recursos, pero gracias al apoyo del Tec de Monterrey, el gobierno del estado se fijó en nosotros y aportó una parte de la inversión”, dice Alejandro Chaljub.
Explica que al ser los pioneros en una forma nueva de empacar atún les permitió que la gente se interesara en su proyecto.
“El negocio del atún es hasta cierto punto aburrido. Si vamos a los centros comerciales, vemos cómo hay anaqueles completos de diferentes marcas, pero con una sola presentación”, externa.
Según Chaljub, Procesa Chiapas, la empresa creada por los emprendedores, vino a darle un nuevo aire a esta categoría de alimentos en el país.
Sin embargo, no todo fue fácil, pues si bien el esquema inicial era de 10 millones de pesos, pronto se dieron cuenta de que no era suficiente y por ello se amplió a 35 millones de pesos.
Ante esta situación, el reto era encontrar fuentes de financiamiento. Fue así como el gobierno de Chiapas los respaldó y acercó al gobierno federal, quien mediante un fideicomiso les prestó 35% de lo que necesitaban.
Con este capital, los emprendedores compraron la maquinaria en Japón, Corea, Francia y Estados Unidos para envasar en un empaque flexible, manteniendo la calidad del producto por más tiempo y ayudar a que permanezca firme.
Chaljub detalla que, si bien ya tenían la mayoría del préstamo, todavía no lo completaban para echar a andar la planta, razón por la que buscaron socios en la iniciativa privada.
Algunos inversionistas participaron, y gracias a ello la empresa comenzó a funcionar y crecer hasta contar actualmente con más de 150 personas.
Comenta que el sector privado no sólo aportó en la parte de recursos, sino con conocimiento. “Tenemos algunos socios que son especialistas en ventas al menudeo y gracias a ellos logramos entrar con mayor facilidad a las tiendas de autoservicios”, apunta.
Sin embargo, asegura que la resistencia al cambio en retail fue enorme.
Cuando acudíamos a los autoservicios, menciona, mucha gente se mostraba escéptica por el producto o simplemente no sabía de lo que hablábamos. Wal-Mart ya tenía conocimiento del mismo y gracias a ello se logró la entrada a esta cadena.
Y una vez que los demás vieron el atún en la cadena estadounidense, entonces lo pidieron también.
Hoy la empresa tiene presencia en la mayoría de los autoservicios y su crecimiento es vertiginoso, con tasas de alrededor de 50%.
“El aumento en ventas fue un reto en todos los sentidos. Por un lado teníamos que colocar volúmenes importantes del producto, pues la planta que se instaló procesa hasta 30 toneladas diarias de atún”. Por ello, había que responder a las expectativas de los inversionistas y a las necesidades de flujo del negocio.
Alejandro Chaljub recuerda que en 2006 una de las grandes atuneras del país se acercó a ellos para pedirles que les maquilaran su productos con el novedoso empaque.
“Fue una situación coyuntural. Ahí estuvimos ante la disyuntiva de aprovechar la comodidad de la maquila o apostar a nuestra marca: Marina Azul; al final nos decidimos por la marca y hasta el momento no se reportan problemas”.
Es más, Procesa Chiapas lanzará en los próximos meses nuevas presentaciones de sus productos para que los niños las puedan llevar como desayuno a su escuela.
Chaljub expone que, a casi siete años de iniciar el proyecto, él nunca imaginó en crear una empresa de esta magnitud: “La gran enseñanza es haber aprovechado al máximo todas las herramientas e instituciones que teníamos al alcance para salir adelante”.