Sudáfrica se renueva y transforma para brindar lo mejor de una nación multicultural, antigua y reciente.
Su historia, colmada de voces vivas, habla de una convivencia de
razas y culturas, con la paz y la reconciliación como valores que son
patrimonio de la humanidad, que en otro tiempo fueron extraños en un
país que se encontraba en guerra.
El fin del apartheid en 1994 y el histórico liderazgo de Nelson Mandela, otorgaron a Sudáfrica una tranquilidad inédita.
Es un sitio obligado de visita y disfrute por el turista global. Con
rutas que además de permitir ir de compras y pasear al amanecer en
senderos urbanos que unen lo europeo, lo moderno y las fuertes
tradiciones africanas.
Ofrece escenarios que, seguramente, antiguos exploradores y navegantes
debieron conoce: duros, distintos e insólitos. Hoy, su herencia y
riqueza cultural se interpreta a través de mitos e historias de
conquista de tiempos inmemoriales; hasta el arribo de los europeos y
árabes cuya expansión sedienta de riqueza, generó guerras, cróni cas de
trata de esclavos y rutas de explotación de oro y marfil.
¿Qué sabemos de ella?
Situada al sur del río Limpopo, Sudáfrica comparte fronteras con
Mozambique, Zimbabwe, Botswana, Namibia, y dentro de su territorio se
encuentran Swazilandia y Lesotho.
Tiene más de un millón de kilómetros cuadrados, es tres veces el tamaño
de Texas y cinco veces más grande que Gran Bretaña, aunque sólo ocupa
4% del área total de África.
Habla 11 idiomas oficiales: inglés, afrikaans (proveniente del
holandés), zulú, xhosa, sotho, venda, tswana, tsonga, pedi, shangaan y
ndebele. Su moneda, el rand, equivale en promedio a siete dólares
estadounidenses.
Con un inusual menú de rutas, la comodidad, el lujo o excursiones para
aventureros que buscan escuchar un llamado de la naturaleza orgullosa,
original e irreverente, este escenario de la evolución de la humanidad
tiene más de 2 millones de años y un presente y futuro que es toda una
invitación a descubrirlo.