Para los que pensaban que en cuestión de marketing turístico ya
estaba todo inventado, llegó el babymoon, una muy novedosa oferta de
viajes para parejas embarazadas.
Suerte de paso posterior a la luna de miel o honeymoon, el babymoon se
plantea como la última escapada de relax y mimos antes de zambullirse
en el tierno pero tantas veces estresante mundo de los pañales y las
mamaderas.
Esta modalidad de vacaciones prenatales surgió recientemente en Estados
Unidos y hace unos pocos meses mereció una nota en The New York Times .
Pero la moda ya prendió en Europa y en América latina, donde de a poco
más hoteles proponen paquetes para relajarse especiales para futuros
padres. ¿Por qué no satisfacer el antojo de un viaje de ensueño antes
de recibir a la cigüeña?
Buenos Aires, por ejemplo, ya tiene lo suyo. "Ofrecemos paquetes con
desayuno, cena romántica y masajes para la pareja en nuestra sala de
tratamientos dobles. Nos encargamos de que en la habitación siempre
haya champagne (aunque sabemos de las limitaciones de la embarazada,
claro). En Carmelo tenemos el agregado de la naturaleza, el río, las
caminatas bajo la luz de la luna. Allí recibimos entre tres y cinco
parejas por mes, explica Soledad Gutiérrez Eguía, directora de
Relaciones Públicas del Four Seasons Hotel Buenos Aires y Resort
Carmelo, dos hoteles babymooners locales.
Mejor, el segundo trimestre
Según los obstetras, el segundo trimestre del embarazo es el
recomendado para sumergirse en el relax y hasta la aventura propios del
babymoon. Porque no todo es masaje y comidas sofisticadas bajo la luz
de la luna.
En algunos hoteles de Texas, por ejemplo, se ofrecen recorridos en
carroza por la llanura; en las Islas Vírgenes, paseos submarinos, y en
Jamaica, noches de baile y tragos frutales al ritmo del reggae.
España fue uno de los países europeos pioneros en este formato. El
Hotel Lopesan Costa Meloneras, un palacio cuatro estrellas de la Gran
Canaria, se caracteriza por un programa de dos noches en una habitación
con vista a la gran piscina, desayuno VIP, invitación para un menú
romántico en el restaurante con vista al mar, uso y regalo de la
almohada premamá, masaje futura mamá de una hora, sesión de
aromaterapia para el padre, y lote de productos dulce espera. Todo por
670 euros.
En Londres, varios hoteles venden tours de compras para futuros padres
primerizos, degustación de tes, y baños en agua de rosas. En Canadá
(Quebec, especialmente), el encanto pasa por las cabañas impregnadas en
fragancias relajantes, baños calentitos bajo las estrellas y
sofisticadas comidas.
Las compañías de cruceros también tienen algo que decir sobre este
tema. Claro que para subir al barco, la embarazada deberá presentar una
carta del obstetra en la que se certifique las semanas de embarazo y la
buena salud de la futura mamá. De todas formas, siempre se recomienda
que el babymoon sea corto.
Quizás el más famoso paquete babymoon sea el ideado por el Mandarin
Oriental Hotel de Nueva York. Quienes allí llegan con visible panza
tienen como regalo de bienvenida chocolates con motivos infantiles y
frutillas, canasta con fragancias, dos horas de spa y desayuno
americano.