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Camas de hotel ultra chics

Colchones, almohadas y sábanas ultrafinas son la nueva obsesión de los hoteles para los hombres de negocios
Camas de hotel <i>ultra chics</i>Camas de hotel <i>ultra chics</i>
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Terry Trucco/The New York Times
El Universal

Martes 30 de noviembre de 1999

El "Benjamin" es un hotel en Manhattan que está dirigido a los ejecutivos y ha introducido un nuevo servico: nuevos blancos para las camas.

Se fueron las sábanas Frette y entraron suntuosos juegos de algodón egipcio de Anichini con fundas de almohada de matelassé y cobertores de satín de 400 hilos.

Además de un menú de 12 diferentes tipos de almohadas, -cuidadas por una concierge que dice que a veces se siente como una psiquiatra- las camas vienen con garantía, si no duerme tan bien como en casa, no paga nada por la noche de hotel. Un huésped pidió por el reembolso, pero no por la cama, dijo Andy Labetti, el gerente general del hotel.

Como muchos otros hoteles actualmente, de moderados a lujosos, el "Benjamin" está obsesionado con las camas, un tendencia que extrañamente es reciente en una industria, que después de todo, es la industria del sueño. Desde 1999, cuando Westin introdujo, con mucha fanfarria, su Heavenly Bed, los hoteles han mejorado en cuanto a los colchones – y almohadas y sábanas- esto para complacer al huésped conocedor de colchones y número de hilos en los blancos.

Pero una nueva ola de comodidades ha llegado, con sábanas más ligeras, suaves y que lo mantienen a uno fresco. Colchones más gruesos que se sienten mejor que los que comunmente se tienen en casa. En cuanto a las colchas, están desapareciendo tan rápido como los teléfonos de paga en los lobbys, estando en su lugar cobertores lavables, los cuales son cambiados con cada huésped y normalmente son blancos para dar una sensación de mayor limpieza.

Los colchones son una importante manera para la propiedad o la cadena de distinguirse, así aseguran los expertos. Colchones más gruesos son una respuesta a las combinaciones de boxspring y colchón que tienen entre 65 y 75 centímetros de altura en los hogares.

Lo mismo aplica para las sábanas. El número de hilos indica la calidad hasta cierto punto, dice Lisa Rosenberg, la dueña de Arrelle Fine Linens en Chicago. Para alcanzar más de 300 hilos, los fabricantes normalmente doblan cada hilo "multiplicándolos por dos", dijo, convirtiendo una sábana de 200 hilos en una de 400.

"Una sábana Frette de 200 hilos es una buena sábana", añadió. Y si es 100% algodón es ideal porque respira. Tales sábanas no son prácticas en grandes cadenas hoteleras.


 



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