El "Benjamin" es un hotel en Manhattan que está dirigido a los
ejecutivos y ha introducido un nuevo servico: nuevos blancos para las
camas.
Se fueron las sábanas Frette y entraron suntuosos juegos de algodón
egipcio de Anichini con fundas de almohada de matelassé y cobertores de
satín de 400 hilos.
Además de un menú de 12 diferentes tipos de almohadas, -cuidadas por
una concierge que dice que a veces se siente como una psiquiatra- las
camas vienen con garantía, si no duerme tan bien como en casa, no paga
nada por la noche de hotel. Un huésped pidió por el reembolso, pero no
por la cama, dijo Andy Labetti, el gerente general del hotel.
Como muchos otros hoteles actualmente, de moderados a lujosos, el
"Benjamin" está obsesionado con las camas, un tendencia que
extrañamente es reciente en una industria, que después de todo, es la
industria del sueño. Desde 1999, cuando Westin introdujo, con mucha
fanfarria, su Heavenly Bed, los hoteles han mejorado en cuanto a los
colchones – y almohadas y sábanas- esto para complacer al huésped
conocedor de colchones y número de hilos en los blancos.
Pero una nueva ola de comodidades ha llegado, con sábanas más ligeras,
suaves y que lo mantienen a uno fresco. Colchones más gruesos que se
sienten mejor que los que comunmente se tienen en casa. En cuanto a las
colchas, están desapareciendo tan rápido como los teléfonos de paga en
los lobbys, estando en su lugar cobertores lavables, los cuales son
cambiados con cada huésped y normalmente son blancos para dar una
sensación de mayor limpieza.
Los colchones son una importante manera para la propiedad o la cadena
de distinguirse, así aseguran los expertos. Colchones más gruesos son
una respuesta a las combinaciones de boxspring y colchón que tienen
entre 65 y 75 centímetros de altura en los hogares.
Lo mismo aplica para las sábanas. El número de hilos indica la calidad
hasta cierto punto, dice Lisa Rosenberg, la dueña de Arrelle Fine
Linens en Chicago. Para alcanzar más de 300 hilos, los fabricantes
normalmente doblan cada hilo "multiplicándolos por dos", dijo,
convirtiendo una sábana de 200 hilos en una de 400.
"Una sábana Frette de 200 hilos es una buena sábana", añadió. Y si es
100% algodón es ideal porque respira. Tales sábanas no son prácticas en
grandes cadenas hoteleras.