TLALTIZAPÁN, Mor.— En una ciudad como la capital del país, a veces
el estrés es inaguantable. Es temporada baja, de hecho el recuerdo de
las vacaciones de verano está fresco (y los cargos a la tarjeta
también), así que la única opción es tomarnos unas minivacaciones de
fin de semana.
Afortunadamente la situación geográfica de la ciudad de México nos
brinda opciones para poder disfrutar de buen clima y paisajes diversos
a menos de dos horas de casa.
Salida acuática
A quienes nos gustan los deportes acuáticos, especialmente el buceo,
una de las mejores opciones se nos presenta en Las Estacas. Un
balneario del estado de Morelos, donde podemos encontrar un lugar
apropiado para todos los miembros de la familia, desde chapoteaderos
para los más pequeños, asoleaderos para quien rehuya al agua fresca y
un río donde se puede armar una travesía a nado en superficie o
submarina.
El clima de Morelos, en especial de la cálida zona baja, al sur de
Cuernavaca, es muy benévolo, así que un chapuzón siempre es bienvenido.
Los aficionados al buceo que vivimos en la megaurbe mexicana, inicamos
clases en albercas o fosas de clavados, y la primera inmersión que
hacemos en escenarios naturales, es por regla general en este lugar.
Aquí es posible tener un ambiente natural, pero muy controlado, con
aguas transparentes, una corriente tranquila y constante. Todo esto
aunado a la posibilidad de acampar o regresar a la ciudad esa misma
noche.
No es necesario ir desde la ciudad cargando el equipo de buceo. Cuentan
con un establecimiento que provee desde visores y aletas, hasta
cilindros de aire y chalecos compensadores a precios accesibles.
Por supuesto, hay guías e instructores para hacer el recorrido por el
río, que por cierto, es de poca profundidad. También se dan cursos.
Para quien sólo quiere un chapuzón, ese mismo río ofrece riberas
tranquilas con pasto bien recortado, ideal para asolearse, algunas
plataformas para intentar emular a Fernando Platas, medallista olímpico
en clavados, e incluso mesas con asadores. Todo para un día lejos del
estrés.
También dispone de chapoteaderos para los niños pequeños, canchas de
básquetbol y albercas donde predomina la algarabía y el sonido de las
grabadoras. Algunos parajes ofrecen ambientes más relajados.
Una terapia sencilla, relajante y tentadora para experimentar este fin
de semana, o mejor aún, para escapar de la ajetreada vida citadina, de
la presión de la oficina y olvidarse del jefe.