El pequeño pueblo llamado Niagara on the Lake parece quedar en
segundo plano en el itinerario de viaje, su perado por las gigantescas
caídas de agua, el motivo principal por el cual visitar la región.
Este pintoresco lugar está más enfocado al descanso de los visitantes,
quedando en manos de los propios habitantes, quienes convirtieron sus
casas en bed & breakfasts.
Niagara on the Lake es una mezcla de mundo irreal –el que está diseñado
para convertirse en una atracción turística– y el verdadero Canadá de
los turistas permanentes, de aquellos que decidieron crear su casa de
ensueño en un país donde la hojas que caen en el césped son de arce
(maple).
Al recorrer las calles (ya sea a pie, en bicicleta o en carruaje, con
un caballo percherón de motor), uno puede creer que se encuentra
vacacionando en una gigantesca villa de cuento de hadas, donde todo
está hecho de dulce, y que al asomarse por la ventana, al interior de
las casas, es probable observar a los duendes de Santa.
Ciertamente existen algunos de esos elementos, aunque no tan
alucinante. Tal vez las casas y negocios no sean de caramelo, pero
algunas de ellas venden dulces de todas partes del mundo, y, por
supuesto, no encontrarás duendes ni renos voladores, pero sí una gran
cantidad de artículos navideños, que van desde esferas con forma de
bandera, hasta gigantescas piezas con movimiento, y todo esto en
cualquier época del año... incluso en marzo podrás ir de compras
decembrinas.
Niagara on the Lake es un poblado tranquilo, aquellos que tal vez no
estén seguros de quedarse en un hotel con cientos de habitaciones
pueden elegir como hospedaje una casa canadiense con servicio
personalizado, y de paso tomar un tour de medio día por este curioso
destino.
Este lugar será disfrutado por lo que aman los detalles simples: el
césped húmedo con hojas tiradas, el olor de los árboles durante un
recorrido en bicicleta, o la fusión de colores en un mercado de frutas.
No esperen encontrar el glamour de las grandes ciudades.
Todo parece perfecto, hasta la sonrisa de la ancianita que vende helados de frambuesa por tres dólares.