La huella del apartheid (sistema político de separación racial que
se vivió en aquel país) también quedó en la gastronomía, por ello, la
comida sudafricana es el resultado de una diversidad de cocinas como la
nativa (de raza negra), la de los colonizadores (holandeses, franceses,
alemanes, ingleses y portugueses), la de las islas del Índico (Malasia
y Java) y la de los países aledaños como Mozambique.
En aquel
país boreal hay una gran variedad de recetas. Actualmente, la cocina
sudafricana está basada principalmente en la carne y esto se ha
reflejado en las típicas reuniones sociales conocidas como braai
(similares a las barbacoas o asados argentinos), en las que se sirven
platillos de carne de vaca con especias servida con maíz; suculentas
brochetas de carne o sabrosas cazuelas de verdura.
Los alimentos
más populares en Sudáfrica son el pollo, las limas, tomates; entre los
condimentos, ajo, jengibre, pimientos, cebollas y una gran variedad de
especias.
También se incluyen frutos, semillas, tubérculos y
plantas silvestres, ya que los indígenas solían usar estas últimas en
sus comidas.
La carne y los lácteos se incorporaron a la
gastronomía con la domesticación del ganado. Con la urbanización que
sufrieron algunas áreas del país más al sur del Continente Negro,
comenzaron a llegar productos industrializados como harinas y azúcares
refinadas. Con el paso de los años, la influencia europea y el cultivo
de buenos viñedos, Sudáfrica se ha convertido en un productor
importante de vino.
Para degustar
La
diversidad de culturas de Sudáfrica está bien representada en los
variados hábitos alimenticios y gustos culinarios de su gente. Hay
platos autóctonos con carnes de la rica fauna africana, como la de
avestruz, búfalo, kudu, impala y cocodrilo.
Algunos de los guisos
más típicos son el bobotie, basado en carne molida con especias, cocida
al horno con una capa de huevo. Se cree que esta receta proviene de las
colonias holandesas del este de la India.
Está, además, el bunny
chow, nombre genérico de la comida rápida, pero existe un plato con ese
nombre que consiste en una hogaza de pan rellena, por lo regular, de
pollo. Dicho alimento es común en la India y en otros países del Índico.
Uno
de los platillos más tradicionales es el potjiekos (cuyo nombre
proviene de pot food, puchero). Éste se prepara al aire libre en un
molde redondo y se cuece a la leña. Lleva carne, vegetales, almidones
como arroz o papas y un poco de líquido que puede ser agua o vino. Por
tradición se elabora en un lapso de cuatro horas mientras la gente
socializa alrededor del fuego; proviene de la influencia de Holanda.
El
trago tradicional de la gente negra es el llamado umqombothi. Es un
tipo de cerveza hecha en casa, rica en vitamina B y con bajo grado de
alcohol. Por el contenido nutricional, es considerado también como un
alimento.
Usos y costumbres
Los sudafricanos
suelen comer fuera. Hay muchos restaurantes que preparan los platos
típicos de las regiones —o sus nuevas interpretaciones—, y también
sitios donde se sirven recetas de otros pueblos como el marroquí,
chino, del oeste africano, japonés y congolés. También les ha llegado
fuerte la fast food estadounidense.
Algunos de los sitios que más
se frecuentan son las churrasquerías, donde se sirve buena carne
sudafricana. La influencia italiana también se ve reflejada en las
numerosas cantinas que ofrecen pasta y pizzas.
Hay restaurantes
mexicanos, en ellos se preparan tacos, enchiladas y otras
especialidades. La cultura asiática está presente en los múltiples
restaurantes chinos, japoneses, tailandeses e hindúes. Por la cercanía
con Mozambique, ex colonia del país de José Saramago, la comunidad
portuguesa tiene una firme presencia, aportando su cuota de peri-peri
(una salsa de diversas especias) al paladar sudafricano.