XILITLA, S.L.P.- Corrían los primeros años del siglo XX, y había un
millonario con inclinación a las artes. Un inglés sensible aunque no
con gran talento, que buscaba destacar en la poesía y las artes
plásticas.
La historia tenía tintes novelescos, pues se rumoraba que su madre era
hija extramarital de quien llegaría a ser el poderoso rey Eduardo VII
de Inglaterra.
El círculo de amigos de Edward James –que así se llamaba nuestro
personaje-, igual incluía a Luis Buñuel, Salvador Dalí o André Bretón,
de quienes se convirtió en mecenas.
Otra pasión de este aventurero eran los viajes, y la mejor forma de
combinar este gusto con su afición por el surrealismo llegó en el año
de 1947, al conocer nuestro país.
Nadie continuaría una historia así poniendo por escenario del siguiente
capítulo... ¡la huasteca potosina!, pero este hombre cayó fascinado por
la exhuberancia de la selva y el sonido de sus ríos.
Ahí comenzó a construir un castillo surrealista que plantea elementos
arquitectónicos con una carga lúdica que llega a lo casi irreal,
caminos que no llegan a nada o que lo intentaron.
Laberintos en varios planos que recuerdan los cuadros de Escher,
escaleras que no llegan a ninguna parte, columnas que no sostienen
nada, sillones de concreto y chimeneas en espacios abiertos enmedio de
la selva. Una construcción que se antoja imposible de ser habitada, y
mucho menos por alguien acostumbrado a la comodidad de la corte
británica.
Todo esto conectado por pasillos que, sin señalización alguna, pueden
conducir al punto de partida, a lo alto de una torre o a las cascadas
que este millonario tenía en su propiedad llamada "Las pozas".
A este castillo llegaron personalidades de las artes mexicanas, como
Leonora Carrington, quien trabó amistad con el excéntrico inglés.
James murió en 1984, y nos dejó su propiedad que no deja de ser
controvertida, pues por su impacto ecológico, seguro no conseguiría la
licencia de construcción en estos tiempos, aunque es innegable su
estética y el misterio que despierta en quienes llegamos hasta sus
puertas.
El viaje es recomendado si abarca varios puntos cercanos como las
cascadas y ríos potosinos, pues Xilitla no es un pueblo especialmente
atractivo, se encuentra a dos horas al sur de Ciudad Valles.