En la Riviera Francesa, Coco Chanel mezcló el aroma de jazmines y naranjas para crear su reconocido Chanel No. 5, Greta Garbo se sentía “rejuvenecida”, los novelistas Alejandro Dumas, Somerset Maugham y hasta el existencialista Nietzsche no ocultaron su fascinación.
Desde hace siglos, este punto ha sido elegido como el sitio de veraneo de los que pueden elegir y el epicentro mismo del lujo en su sentido más depurado.
Uno de sus puntos más sofisticados es Niza. Su nombre proviene del griego “Nikaia”, variación de Niké, diosa de la Victoria, por la conquista de los colonos griegos sobre la población ligur.
La arquitectura de esta zona, con sus carecterísticos colores amarillo, naranja y ocre es de estilo barroco italiano. Conserva un tono antiguo con sus calles empedradas.
Sin embargo, se dice que una parte sustancial de su encanto proviene de la gastronomía, en la que el aceite de oliva y diversos productos de la huerta adquieren personalidad propia.
Igual que en otros puntos de la Costa Azul, el principado de Mónaco, ofreció bajos impuestos para inversionistas que desarrollaran una zona exclusiva para privilegiados.
Desde entonces se convirtió en el refugio de invierno de los pudientes, o en su residencia permanente donde hay rolls royce y ferraris estacionados en cada esquina.
El paseo marítimo de los ingleses es el más elegante. Ornamentado con palmeras y flanqueado por lujosos hoteles y mansiones, recuerda a los sofisticados viajeros del siglo XIX que desempacaban con guantes para el sol.
Aquí el agua de la playa es transparente, pero no tiene arena fina, sino piedritas, por lo que se aconseja acudir con algún tipo de calzado de agua y recostarse sobre una colchoneta.
El corazón de Niza es Place Rossetti, donde se ubica la Cathédrale Sainte-Réparate. Entre Vieux Nice y el puerto se encuentra la Colline du Château, muy verde, y desde arriba es posible abarcar con la mirada toda la bahía. Al atardecer, las pérgolas, reconstruidas en estilo del siglo antepasado, proporcionan una sombra bienvenida desde la que se puede contemplar el mar, instalado en las míticas sillas azules diseñadas por Jean-Michel Wilmotte.
Cómo llegar
Hay vuelos económicos desde Madrid y Barcelona, desde 119 euros, es decir: mil 794 pesos Informes: www.edreams.es