Nueva York es ya una ciudad bilingüe; casi uno de cada tres de sus
ocho millones de habitantes habla español e integra una urbe que se
desarrolla en paralelo a la que emplea el ingles: una guía que se vende
en las librerías neoyorquinas ofrece por primera vez un recorrido por
ese "Nueva York hispano".
"Nueva York, the complete guide to latino life in the five boroughs" es
un esfuerzo editorial sin precedentes por dar a conocer todos los
rincones con latido hispano en la llamada ciudad de los rascacielos.
Sus autores, la dominicana Carolina González y el norteamericano Seth
Kugel, dicen que el libro trata de arrojar luz sobre esa comunidad, que
no deja de crecer y es vecina pero aún desconocida para el resto de
seis millones de neoyorquinos.
Escrito en inglés para el mercado anglosajón, el libro es un exhaustivo
recorrido por la cultura hispana que subyace en todos y cada uno de los
cinco condados neoyorquinos; Manhattan, el Bronx, Brooklyn, Queens y
Staten Island.
En el relato aparecen los teatros y museos latinos del Bronx, de
mayoría puertorriqueña y dominicana, y las tiendas y librerías hispanas
de el Barrio de Harlem, donde más que nada predominan puertorriqueños y
mexicanos.
También reseña los locales de salsa en el Lower East Side, que sus
vecinos puertorriqueños han rebautizado "Loisaida", y de merengue en la
dominicana Washington Heigt.
Tampoco faltan los nombres de restaurantes y clubes para comer tacos o
bailar cumbias en Jackson Heigth y Corona en Queens, donde se han
establecido sobre todo colombianos, ecuatorianos, peruanos, argentinos
y centroamericanos.
"Nueva York ha cambiado mucho con la ola latina", resalta González, que
recuerda que tras los puertorriqueños –los primeros en llegar y aún los
mas numerosos– fueron los dominicanos quienes hicieron acto de
presencia en la década de los setenta.
"En aquellos años estaba mal visto hablar español, en el colegio se
castigaba a los niños que no hablaban ingles" precisó, y agregó que fue
la migración de centroamericanos y sudamericanos la que acabó por
transformar después a Nueva York en una ciudad bilingüe.
"Ahora hay anuncios en español por todos lados y –dijo– son los
(norte)americanos quienes aprenden español por razones económicas, para
poder penetrar en el mercado hispano".
Y acotó: "a quien quiera conocer ese Nueva York todavía desconocido, el
hispano, nosotros lo que le proponemos es llevarle de la mano, como un
lazarillo por sus calles y lugares poco conocidos".