La segunda generación del Mitsubishi Lancer mantiene su espíritu deportivo, pero ahora estrena nueva línea con rasgos musculosos. Los trazos limpios brindan un perfil dinámico que resalta mucho más en la versión equipada GTS, por sus enormes rines de 18 pulgadas y los faldones frontales y laterales más anchos.
Su frente, parecido al de un tiburón, sobresale por las grandes fascias y las tomas de aire inferiores; los aditamento deportivos —faros de niebla, escape cromado y un elegante spoiler trasero— son, indudablemente, una invitación para manejar este bólido.
El corazón de 2.0 litros proporciona 152 caballos de potencia (hp) —32 más que la primera generación—, 146 libras-pie con DOHC y un nuevo sistema MIVEC que optimiza el tiempo de apertura de las válvulas de admisión y las de escape, permitiendo un desempeño sorprendente desde las 3 mil 500 rpm.
Aunque requiere unos segundos para despertar los equinos dormidos debajo del cofre, ya despiertos se convierten en un animal de cacería, preciso y ágil, poco sediento.
Una de las mejoras sustanciales en la nueva generación es su sistema de suspensión, ahora más rígida, que ofrece un comportamiento preciso.
La versión GTS cuenta con un ajuste especial en los resortes y amortiguadores para alto desempeño y una barra de tensión que permite asegurar una gran rigidez para optimizar la estabilidad.
La gama se compone de seis configuraciones que inician en 157 mil 900 pesos la versión básica estándar, y la más equipada es de 217 mil 900 pesos, GTS Sun & Sound.
Este sedán deportivo fue concebido para tener una presencia sobresaliente desde cualquier ángulo.
Su transmisión puede ser manual, de cinco velocidades, o semiautomática CTV, constantemente variable de seis velocidades, cuya característica principal es la suavidad a la hora de hacer los cambios, muy al estilo de un auto de carreras.
El GTS cuenta con una transmisión sportronic de seis velocidades con palanca al piso y controles desde las enormes paletas de aluminio que se encuentran atrás del volante, una a cada lado de éste.
La aceleración de este genuino deportivo va de 0 a 100 kilómetros por hora en menos de nueve segundos y con la CVT lo logra en 10 segundos.
La segunda generación muestra un vehículo bien balanceado entre deportividad, comodidad y precio.