Carlos Marín y su familia decidieron “abandonar” el Distrito Federal en 1998 para embarcarse en una aventura en la zona maya de Quintana Roo y crear su propia empresa de ecoturismo.
Para ello, Marín renunció a su trabajo y vendieron casa y autos: “Fue muy difícil llegar a un lugar que no conocíamos, además de tener el objetivo de hacer negocios con los mayas de la región”.
Sin embargo, admite que tenía un buen plan de negocio pues sabía que en la selva maya existía un mundo sin explorar, el cual combinaba aventura, arqueología y bellezas naturales.
“En la zona donde nos ubicamos hay una enorme extensión de cenotes que no eran conocidos por los turistas, algunas otras bellezas naturales y zonas arqueológicas poco publicitadas”.
Según Marín, al embarcarse en esta aventura su familia sufrió porque su nivel de vida se redujo drásticamente y le llevó tres meses conseguir sus primeros clientes para un trayecto por el mundo maya.
“Me gasté todo en la compra de cinco camionetas para hacer los recorridos. Al principio fue difícil, pues la gente no entendía el concepto de ecoturismo”, señaló Marín.
No obstante, a partir de los seis meses de operación de Alltournative, las visitas guiadas fueron más frecuentes y al cierre del primer año de operaciones se lograron cinco mil clientes.
Marín, ingeniero industrial por profesión y con maestría en administración por la universidad de Austin, Texas, afirma que el momento más complicado para su empresa fue cuando se acercó a las comunidades mayas.
“Al principio no querían entablar una relación de largo plazo con nosotros, pero poco a poco nos ganamos su confianza y hoy son socios valiosos de nuestra compañía, pues ellos se encargan de recibir a nuestros clientes y atenderlos en el tema de la comida o la guía por las zonas donde se dan los tours”, expone.
El emprendedor explica que su empresa es un factor vital para disminuir la migración de indígenas en las zonas donde trabaja.
“Cuando llegamos, en las comunidades prácticamente no había varones pues todos habían emigrado para conseguir trabajo”, añade.
Y con el paso del tiempo, éstos regresaron y gracias a Alltournative tuvieron un empleo; con ello salieron de una grado de marginación alto y hoy pueden vivir de su propio entorno.
El también egresado del Tec de Monterrey explica que gracias al proyecto de su compañía algunas otras comunidades se sumaron al ecoturismo y entienden que se le puede sacar provecho a este sitio sin necesidad de poner en riesgo su entorno.
La empresa de Marín, reconocida por el secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, como un ejemplo de empresa social en América Latina, atiende cada año a 26 mil turistas, principalmente extranjeros.
“Cuando iniciamos nuestro negocio creíamos que nuestros clientes iban a ser los turistas que llegan a pequeños hoteles de la Riviera Maya”.
Sin embargo, la mayor demanda de nuestros productos proviene de paseantes extranjeros.
Pese a ello, afirma que en los últimos años el turista mexicano se interesa más por estos viajes de aventura.
“Nosotros combinamos cultura, belleza y lo exótico en nuestros viajes. Por ejemplo, cuando se visita un cenote, ahí se practica algún deporte como rappel, esnórquel o buceo, lo cual le da una valor agregado a los que hacemos”.
Marín comenta que en todo momento tratan de tener una relación armoniosa con las comunidades mayas y con el entorno para hacer de este negocio algo sustentable y de largo plazo.
Alltournative inició operaciones con ocho personas y hoy da empleo a 250. Los objetivos de la firma para el corto y mediano plazos son abrir más rutas en la zona maya, dentro de los estados de Yucatán, Campeche, Chiapas y Quintana Roo.
“En la actualidad, la empresa está bien posicionada en el ecoturismo de la zona maya y con nuevos productos que estamos preparando, esperamos afianzarnos en el corto y mediano plazo”, concluyó Marín.