Adiós a las filas, el papeleo y los interminables trámites
burocráticos. La obtención de pasaportes y licencias de conducir, el
manejo de historias clínicas en línea, la recaudación de impuestos y la
educación a distancia son algunos de los ejemplos de los servicios que
los gobiernos en línea ofrecen a sus ciudadanos. La conectividad es el
presente (y futuro) de la administración pública.
Rapidez, eficiencia
y transparencia son elementos clave para optimizar la atención
gubernamental. Internet es una base importante para la prestación de
los servicios y transacciones que realiza la administración pública.
Actualmente nuestro país ocupa el cuarto lugar en la implementación del
gobierno electrónico, después de Estados Unidos, Chile y Australia.
Según
Abraham Sotelo, director de la Unidad de Gobierno Electrónico y
Política de Tecnologías de la Información de la Secretaría de la
Función Pública, “entre las soluciones en línea de mayor impacto se
encuentran las historias clínicas unificadas por vía electrónica,
actualizaciones automáticas del registro de empleados de las empresas
cubiertas por el seguro social y la presentación de la declaración de
impuestos.”
El problema es que mientras los países
industrializados han invertido en la utilización de internet como
herramienta masiva de comunicación, el porcentaje de uso en México es
de apenas 15% de la población (muy lejos de 69.2% de internautas en
Estados Unidos y de 42.8% en Chile).
Para lograr un gobierno
electrónico verdaderamente eficiente, será necesario ofrecer internet
de banda ancha, económico y accesible, a una mayor parte de la
población; un servicio orientado al ciudadano, estrictamente apegado a
satisfacer sus demandas, y realizar acciones que fomenten el uso y
adopción de la infraestructura gubernamental en línea.
El sueño
dorado de Kafka: un gobierno eficiente, veloz y a distancia depende de
las iniciativas y medidas que se tomen en este sector.