Científicos de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte,
Estados Unidos, han comprobado que es teóricamente posible hacer
desaparecer objetos ocultos bajo una “capa de invisibilidad”.
Esto
se lograría con base en una teoría, la cual se centra en hacer objetos
invisibles al radar y creada por el investigador sir John Pendry, del
Imperial College London, en Gran Bretaña.
Los investigadores
desarrollaron una capa con un complejo compuesto artificial elaborado
con anillos y cables de cobre estampados en telas de fibra de vidrio,
el cual distorsiona el espacio, de modo que no se reflejan las
microondas.
“Gracias a la presencia de este metamaterial,
los rayos son desviados como el agua que fluye alrededor de una roca en
un río, sin interrumpir la corriente principal de forma visible,
permitiendo ocultar un volumen”, ha explicado el científico David
Smith, implicado en el proyecto.
La capa funciona
desviando las microondas alrededor del objeto y luego restaurándolas
detrás de éste, como si hubieran atravesado un espacio vacío. Está
considerada un “metamaterial”, o compuesto artificial que puede ser
manipulado para producir un cambio en la dirección de las ondas
electromagnéticas.
Al igual que ocurre con las ondas de
luz visibles, las microondas chocan contra los objetos, haciendo
evidente su existencia y creando una sombra, pero en estas frecuencias,
el fenómeno sólo se puede detectar por medio de instrumentos y no con
la vista.
Con esta capa, los científicos hicieron
“desaparecer” un pequeño cilindro de cobre, que no fue detectado por
medio de sensores de microondas, unos dispositivos similares a los que
se emplean en los radares instalados a bordo de aviones y satélites.
De la invisibilidad a la superadherencia
Las
proezas del famoso Spiderman podrían estar al alcance de los seres
humanos dentro de unos años, al decir de un grupo de científicos
italianos quienes trabajan en un proyecto sobre cierto material textil
inspirado en el lagarto “gecko”, un extraño reptil cuyas patas están
dotadas de propiedades superadhesivas.
El proyecto liderado por
el investigador Nicola Pugno, de la Universidad Politécnica de Turín,
consiste en un tejido compuesto por filamentos extremadamente finos y
muy numerosos, los cuales producen un efecto de capilaridad que puede
aprovecharse para obtener una gran adhesión física.
El
tejido de Spiderman se basa en un fenómeno conocido como interacción de
débil intensidad entre moléculas o átomos o “fuerza de Van der Walls”,
y estará construido con infinidad de nanotubos: cilindros de carbono
huecos y concéntricos, cada uno de ellos de un tamaño de pocas
milésimas de milímetro.
Según el científico italiano, “uno
de los principales retos que plantea su investigación sobre el control
de la adhesión consiste en cómo revertirla, ya que un objeto o material
puede quedarse pegado a una superficie por medio de un pegamento, pero
no es sencillo despegarse y volver a pegarse una vez tras otra”.
La
clave para ello puede estar en las patas del “gecko”, debajo de las
cuales existe una especie de pelos microscópicos que le proporcionan
una adherencia muy elevada sobre diferentes superficies, posibilitando
a este inquieto animal desplazarse o quedarse inmóvil indefinidamente
en un lugar.
Este es, precisamente, el efecto que quiere emular
el doctor Pugno por medio de sus nanotubos —tubos de tamaño
inimaginablemente pequeño—.