El Museo Internacional de la Perfumería, situado en Grasse, muestra los
procedimientos de las bases cítricas, orientales, frutales, verdes y
chipres, así como la evolución de las botellas y recipientes de este
artículo que ha fascinado al mundo: el perfume.
Entre estanterías y vergeles, los visitantes realizan un viaje a través
de la historia de estos productos con más de 4 mil años de tradición.
Lo que aprenderás
Una cosa te quedará clara, esta millonaria industria, de la cual
Francia encabeza el ranking de fuerza, emplea 200 elementos como
materia prima vegetal: flores, pepitas, frutos, raíces, cáscaras,
hojas, musgos, maderas y gomas de resina.
Hasta el momento los únicos dos olores que se han opuesto a la extracción directa, son el lila y el lirio de los valles.
La labor no es fácil, para conseguir un kilo de esencia de lavanda se
destilan 200 kilos de esa flor típica de la Provenza, mientras que para
cada kilo de esencia derosas la proporción se incrementa a 3 mil kilos
de pétalos.
Este museo dispone de lugares simbólicos de la historia de esta tierra,
como el pabellón de entrada de la antigua perfumería Hugues-Aîné,
construido en el siglo XIX, así como los vestigios del antiguo convento
de los dominicos, edificados en el siglo XIV y adosados al muro del
casco de la ciudad que data de finales del XIV.
Instituto para "narices"
Francia es el único lugar del mundo que posee un Instituto
Internacional para formar "narices", una expresión con la que suele
referirse a los perfumeros. La institución no restringe edad,
experiencia ni nacionalidad, los interesados sólo deben ser capaces de
reconocer 500 olores de base, "lo mínimo para empezar a componer", tras
un curso introductorio de nueve meses de duración.
Una verdadera "nariz" distingue hasta 4 mil olores. Para ello, los
aprendices requerirán profundizar en sus prácticas durante cinco años
más.
En este lapso los aprendices conocen las técnicas de la perfumería y
las materias primas naturales, así como a utilizar los productos
sintéticos.