Un singular atractivo en San Felipe, Baja California, es observar como
el mar se retira poco más de un kilómetro durante el día, para luego,
durante el atardecer, inundar con crustáceos y agua salada las playas
del mar de Cortés.
Es un espectáculo típico en esta región que motiva a que los
vacacionistas vayan de paseo a caballo por valles y desiertos, se
trasladen en cuatrimoto o jeep, o en lanchas rápidas para explorar las
bahías y las ensenadas vecinas.
De noviembre a marzo, estas aguas son las más buscadas por las especies
marinas y endémicas de la zona, gracias a esto, en el onceavo mes del
año, tiene lugar el Festival del Camarón.
Un evento en el que el paladar elige entre cientos de variadas presentaciones a base de este alimento.
Los lancheros de la zona pueden embarcar y llevarte a las playas y
peñascos cercanos, para visitar a la famosa vaquita marina, una especie
endémica en peligro de extinción, o bien practicar pesca deportiva,
kayak, o quizá, atrapar un marlín de buenas carnes.
Turismo de aventura
¿Qué hacer en el desierto? Además de observar algunos de los mejores
atardeceres de tu vida, puedes dar una vuelta en lancha por los
manglares y fascinarte con esta vegetación.
En el puerto, además de visitar la playa a la cual se llega cruzando en
una lancha, puedes hacer viajes por la ría, isla Pájaros, manglares y
ojos de agua.
Otra opción es ir al malecón y observar cómo las embarcaciones regresan tras un arduo día de trabajo.
El Valle de los Gigantes
Son cinco kilómetros de camino al sur de San Felipe para llegar al
Valle de los Gigantes o Valle de los Sahuaros, una impresionante zona
desértica con miles de cactus de más de 100 años de antigüedad.
A dos horas, ascendiendo por la Sierra de San Pedro Mártir, se localiza también el parque nacional del mismo nombre.
Este lugar posee su impresionante "Pico del Diablo", una montaña de más
de 3 mil 300 metros de altura. Muy cerca de ahí puedes acudir a los
observatorios más importantes del país.
La historia de los conquistadores
San Felipe se descubrió en 1539 por Francisco de Ulloa, y un año
después, a estas tierras llegaron los conquistadores Fernando de
Alarcón y Domingo del Castillo.
Ellos lo nombraron Santa Catarina hasta julio de 1721, y 25 años
después de la llegada del padre Fernando Consag, se llamó San Felipe de
Jesús. Los moradores le decían simplemente San Felipe y desde entonces
así se le conoce a este poblado bajacaliforniano.