Praga .- Los jardines reales del Castillo de Praga vuelven a acoger
entre sus exóticas especies las higueras, tal y como quiso el promotor
de este paraíso botánico, el rey y emperador Fernando I de Habsburgo,
nacido en Alcalá de Henares (España) en 1503 y fallecido en Viena en
1564.
Las higueras eran conocidas entonces entre los checos
como "vlasske stromky" (arbolitos italianos) , y a ellas se destinó un
espacio de 73 por 12 metros en el recinto del jardín, bajo el reinado
del Rodolfo II, nieto de Fernando.
El paso por Praga de esta
dinastía hizo que en la ladera soleada del parterre norte hubiera otros
árboles frutales, como los albaricoques, que servían para el
sostenimiento de los inquilinos del Castillo.
Los Habsburgo
trajeron también olivos, palmeras, cedros y diversas plantas bulbosas,
como tulipanes, jacintos y narcisos, además de otras de buen olor, como
el jazmín y la rosa.
Junto a las higueras, con su inconfundible
aroma a país meridional, se cultivaban los granados en las
inmediaciones del "letohradek" , el Palacete de Verano de la reina Ana.
"En
mi casa tengo uno, aunque el tamaño que alcanzan a tener las granadas
no es muy grande" , reconoce Vlasta Hanelova, jardinera que se ocupa
del mantenimiento de la nueva "orangerie" , recién abierta al público.
Estas
modernas instalaciones, donde las condiciones de humedad y riego del
jardín son reguladas por un ordenador, fueron diseñadas por la
arquitecta británica de origen checo Eva Jiricna, portadora de la orden
del Imperio Británico.
Esta zona se dedica exclusivamente a
plantas tropicales, por lo que aquí "no podrían darse las granadas" ,
señala asimismo Hanelova.
Aunque el jardín norte ha sufrido
muchas alteraciones desde que lo adquiriera Fernando I, poco después de
su coronación como rey checo en 1527, abundan todavía los trazos
fernandinos, como los muros del antiguo higueral y, sobre todo, el
Palacete de Verano para su mujer, Ana Jagellón.
La
"orangerie" está próxima al lugar donde Bonifacio Wolmut, maestro
constructor del rey, y su sucesor, Maximiliano II, edificaron un vivero
para cítricos a mediados del siglo XVI.
"Dicha construcción
tenía un techo desmontable, y los árboles se mostraban aquí en verano
en macetas de madera transportables" , explica la jardinera.
Como
hecho curioso, cabe decir que los tulipanes se vieron aquí por primera
vez en 1554, traídos al emperador por su embajador en Constantinopla, y
desde Praga se extendieron a toda Europa, sobre todo a Holanda, donde
se establecieron como flor nacional.
El jardín real sufrió
diversas modificaciones, primero a cargo de los hermanos Mikulas y
Claudius Reinhardt, con un arreglo al modelo francés de Saverne, cerca
de Estrasburgo, con predominio del uso de plantas bulbosas procedentes
de Asia Menor, como jacintos y lirios.
Tras la devastación
producida durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) ,
aparecieron naranjos, olivares, jazmines y laurel, mientras que en los
arriates se observan nuevos tipos de narciso, tulipán, clavel y anémona.
En
el siglo XIX se impuso el gusto inglés, con mucho césped y bosque de
plátanos, mientras que los árboles frutales se trasladaron a la
faisanería.
Este es el estilo paisajístico que ha perdurado hasta la actualidad, donde abundan los árboles y arbustos de madera de calidad.
pmm