La calle que atraviesas es oscura y sucia, está poblada de ladrones,
asesinos y fantasmas. Volteas para ambos lados y observas la miseria
humana en las miradas.
Es Chatham, un pueblo costero del siglo XIX, situado al sur de Londres.
Posee chozas de cartón y madera, que hoy recrea el mundo literario de
Charles Dickens.
Este complejo arquitectónico y de salas cinematográficas requirió una
inversión de 88 millones de euros. Fue construido a partir de un
antiguo muelle naval donde el padre del escritor trabajó como empleado.
Durante la época victoriana fue uno de los sitios más famosos de
Inglaterra por la cantidad de desempleados que albergó tras el cierre
de su puerto; sin embargo, hoy busca prosperar con proyectos turísticos
como el parque temático.
Lo que vas a conocer
Por donde mires hallarás empleados explotados, huérfanos, fugitivos y
ladrones vestidos a la usanza. Son ellos los que te reciben.
Pronto podrás conocer al fantasma de la Navidad que habita la casa
hechizada de Ebeneezer Scrooge, uno de los personajes de Cuento de
Navidad que es experto en hacerte titiritar de miedo con su presencia.
También puedes visitar Dotheboys Hall, la escuela de huérfanos de
Nicholas Nickleby y pasar unas horas en la prisión de Newgate.
Hay un recorrido que no puedes perderte: Grandes Esperanzas, que
consiste en una travesía de 15 minutos a bordo de un bote que surca las
fétidas aguas con ratas robóticas que contextualizan aquel Londres
antiguo. Incluye paseos por el cementerio para apreciar las tumbas de
algunos personajes, tal es el caso del despreciable y maloso Scrooge,
que detestaba las navidades.
Este espacio recreativo originalmente fue producto del sueño de un
irlandés, Gerry OSullivan-Bere, quien murió el año pasado y no logró
verlo materializado.
La cereza en el pastel consiste en la proyección de una película que
relata la vida del autor, y muestra una casa invadida por los
personajes de Dickens. Lo novedoso es que los asientos cuentan con
decenas de movimientos programados, estímulos y efectos especiales de
audio y video para dar la sensación de que eres parte del film.
Los efectos son en tiempo real: sientes viento en la cara, y percibes
hasta los olores nauseabundos al pasar por las calles de paredes
enmohecidas y los ríos de aguas negras.