Irlanda siempre ha sido un país bastante interesante con muchos
atractivos, y en esta última década ha tenido el mayor y más rápido
crecimiento económico del mundo, es por ello que ahora le llaman el
"tigre celta". Su inminente modernidad se mezcla con ancestrales
culturas formando un gran legado a lo largo y ancho de esta isla.
En su cosmopolita capital Dublín, se viven fabulosos momentos, no sólo
por su ambiente alegre y dinámico, sino también por que hay una fuerte
concentración de cultura, pubs, restaurantes y atractivos turísticos.
Sus calles peatonales, sus elegantes casas estilo georgiano, museos,
parques, palacios y boutiques son algunas de las cosas que se ven a
diario en esta ciudad.
Una buena manera de visitarla es comprando un boleto de autobús de dos
pisos llamado hop off-hop on, en el cual se puede subir y bajar tantas
veces como se quiera durante 24 horas a las que se tiene derecho.
Remontándonos un poco en la historia, es importante conocer uno de sus
vestigios más antiguos y Patrimonio de la Humanidad declarado por la
UNESCO, la zona llamada Brú Na Bóinne en el Condado de Meath, que es
una maravilla de ingeniería antigua que todavía sigue en pie.
Se ha investigado que podrían ser una serie de tumbas, calendarios
solares o centros astronómicos que tienen forma de túmulos, datan del
año 3250 a.C. y la más destacable de todas es Newgrange con su cámara
de luz, en donde en la mañana del solsticio de invierno, entra un rayo
solar hasta el fondo de la tumba iluminándola por completo, siendo el
mismo principio del fenómeno que ocurre en Abu Simbel, en Egipto.