Médicos y científicos reunidos en el Simposio Regional de Esclerosis Múltiple, celebrado en junio pasado en Los Cabos, Baja California, coinciden en asegurar que México se sitúa como uno de los países más desarrollados en el tema de la investigación y diagnóstico de la esclerosis múltiple. En Brasil, Argentina y México se desarrolla el 80% de la investigación de esta enfermedad en América Latina.
Para Miguel Ángel Macías Islas, jefe del Departamento de Neurología, del Centro Médico Nacional, del Instituto Mexicano del Seguro Social, actualmente no existe tratamiento curativo para la esclerosis múltiple, de modo que las estrategias terapéuticas se orientan a limitar la discapacidad en el corto plazo, a detener la progresión de la enfermedad y atender sus secuelas.
De igual modo, en México, a decir del experto, la esclerosis múltiple es una enfermedad sin registro adecuado y los estudios epidemiológicos realizados analizan únicamente poblaciones específicas, por lo que se desconoce la magnitud exacta del problema.
Sin embargo, el estimado de 20 mil personas en riesgo de discapacidad por esclerosis múltiple y el alto costo de atención de esta enfermedad, obligan a tomar medidas para optimizar los recursos que de ella se deslindan.
Considerado como un padecimiento de adultos-jóvenes, no es una enfermedad hereditaria ni se transmite genéticamente, pero sí parece haber cierta susceptibilidad genética a la enfermedad, lo cual explica que haya un riesgo mayor en familias donde ya ha ocurrido.
Aunque se desconoce la causa de ese mal, investigaciones sugieren que se trata de una combinación de factores genéticos y ambientales.
Entre los principales síntomas de quien la padece se encuentran fatiga o cansancio, debilidad visual, adormecimiento y hormigueo en la cara, brazos, piernas y torso; hormigueo al doblar el cuello, rigidez, mareo, visión doble, dificultad al hablar y pérdida de control de la vejiga. (Con información de Cristina Pérez-Stadelmann)