Una mañana cualquiera, sin motivo aparente, aparece en el rostro una pequeña señal, un puntito rojo que anuncia el ataque terrorista del acné. Esta es, sin lugar a dudas, la infección epidérmica más temida por los adolescentes, que en su inmensa mayoría desconocen que existen fórmulas especiales para protegerse.
En términos dermatológicos se le conoce como acne vulgaris, una enfermedad inflamatoria de la piel causada por una infección bacteriana. Todo detona cuando aumenta el nivel de hormonas y hace que las glándulas sebáceas produzcan más grasa.
Al final del proceso se da la obstrucción de los poros de la piel por grasa, células muertas y bacterias. Todo ocurre, precisamente en la adolescencia, en que se dan cambios drásticos físicos y anímicos, momentos de inseguridad, en medio de transformaciones hormonales.
Es un problema que ataca prácticamente a todos los jóvenes por lo menos una vez durante la pubertad, pero hay casos en los cuales años después, reaparece más variable, como espinillas aisladas hasta piel saturada de dolorosos granos de pus, lo cual afecta la autoestima.
En los más de los casos el acné tiende a desvanecerse o al menos disminuye después de la pubertad, pero, no es posible predecir cuánto tiempo tardará en desaparecer por completo.
Tipos de acné
Hay jovencitos que les cayó una maldición personal o mala herencia, pero todo tiene historia: En 1990 la Academia Americana de Dermatología clasificó los niveles o tipos de acné en leve, moderado y severo, escala aceptada mundialmente.
Los temibles tres:
Leve: El más superficial, el menos visible por la cantidad pequeña de erupciones. Es producido por la obstrucción del poro y la acumulación de grasa o sebo, lo que origina el comedón o grano blanco (cuando el poro está cerrado del todo) o los puntos negros o espinillas (si el poro no está cerrado del todo y se ve el sebo interior con coloración negra
2) Moderado: El paciente tiene diversas erupciones y granos, sin saturar el área afectada, padece inflamación y sufre erupciones prominentes
3)Profundo: El de mayor gravedad y molestia, además de la obstrucción del poro produce inflamación del pelo y de la glándula sebácea, lo que da lugar a los granos rojos profundamente arraigados, en ocasiones con pus, que duelen y a la larga dejan cicatriz si no se hay tratamiento adecuado y oportuno
Buena cara...
El contraataque requiere de una buena dosis de paciencia y cuidados especiales, pero sobre todo de confianza de que con ayuda médica el acné se cura. Por principio de cuentas hay que visitar al dermatólogo para que revise el caso y dicte los pasos a seguir en la batalla.
Es importante que los adolescentes tengan en mente que existen tratamientos efectivos para cada tipo de acné y el especialista debe seleccionar el más idóneo según las lesiones de cada quien.
Pero, no hay curas mágicas ni productos milagro que cambien la cara de la noche a la mañana. Los especialistas dicen que una regla casi general indica que los resultados de un tratamiento no se ven antes de tres meses. La calma tiene su recompensa: El éxito contra el acné está casi garantizado si se siguen los cuidados al pie de la letra.
Pero hay que tener cuidado, pues hay muchos productos para el tratamiento del acné, muchos no han sido probados, como los que prometen resultados en dos semanas. Muy probablemente resultarán decepcionantes.
Un tratamiento efectivo en los casos severos de acné es el de isotretinoína, un metabolito de la vitamina A, que reduce la secreción de grasas y contrarresta a otros factores relacionados con el problema. Grupo Roche Syntex ha desarrollado y estudiado clínicamente esta sal, integrando un medicamento de gran efectividad al arsenal para el combate del acné.
"Se ha demostrado que la isotretinoína es muy efectiva tratando el acné grave y además puede mejorar, o bien limpiar, alrededor del 80% de las lesiones de los pacientes con resultados sorprendentes. Este medicamento tiene efecto más duradero que los tratamientos antibacterianos y a menudo curará el acné para siempre", asegura la doctora Lucia Achell Nava, gerente médico de dermatología de la farmacéutica.
Se trata, subraya, de un "un medicamento de prescripción, por lo que invariablemente deberá ser el dermatólogo quien lo indique como la mejor opción y quien supervise, a lo largo de toda su indicación, la evolución del paciente".