El Caribe mexicano es un paraíso para los sentidos. Cierra los ojos,
recuerda cómo se siente la arena bajo los pies y el roce del viento por
el cuerpo, mientras el sol acaricia la piel y una gota de sudor resbala
por el pecho, lento, muy lento. En ese momento sientes como nunca que
estás vivo. El azul turquesa del mar es toda una invitación.
Te pones de pie, te quitas toda la ropa, caminas lento y te sumerges en
sus aguas. en ese momento no existe nadie más. Solos, el Caribe y tú.
Todo el mar en una caricia tierna y vigorosa que te recorre por todo el cuerpo y despierta como nunca tus emociones.
Una gran tentación, ¿no?, pues hay varios lugares que te permiten vivir
esta experiencia en nuestro país. La mayoría se localizan en la Riviera
Maya, Jalisco y Los Cabos. Cuentan con una infraestructura de lujo y
programas “todo incluido”.
Están lejos de centros urbanos, y ofrecen resguardo de miradas curiosas y paparazzi.
Los seguidores de esta corriente proclaman una actitud de emancipación,
no un voyeurismo o exhibicionismo, y defienden la tolerancia: cada
quien tiene la libertad de usar un hábito de monje o una simple pulsera
como vestimenta. A esto se le llama “Código de vestimenta opcional”.
El ambiente ofrece todos los ingredientes para el despertar de los
sentidos. Piscinas a pie del balcón de la habitación, terrazas con
jacuzzi, chefs que diseñan exquisitos menús, y la blanca arena y el
azul turquesa del Caribe como alicientes para olvidar las ataduras
sociales y el estrés citadino. Aquí el ambiente es de libertad y el
goce a través de la vista, el tacto, el olfato y el gusto y el oído.
Una falacia que ahuyentan a los novatos, es que sólo van modelos de
cuerpos esculturales. Falso. Es aceptada cualquier persona mayor de
edad que quiera disfrutarse a sí misma y a sus sentidos. Encontrarás
gente de diversas edades y complexiones. Algunos lugares son exclusivos
para parejas, no se admiten personas solas. Infórmate antes de
reservar.