Las maletas cargan ropa, zapatos y regalos. Son parte de los ingredientes del coctel que integran una travesía.
A lo largo y ancho del mundo, son parte indispensable de los viajes de trabajo y de placer.
Están con nosotros en las buenas y en las malas, y bajo su complicidad
nos ocurren cientos de peripecias ¿Quién por ejemplo, no se ha perdido
con ellas en medio de una megaurbe inexplorada, incluido algún
aeropuerto?
Ellas son capaces de soportar más que los mortales una nevada
interminable en Berlín, y hasta se dan el lujo de acompañar a una
pareja en su luna de miel.
Entre cierres y bolsos ocultos empequetamos no sólo prendas, conforme
doblamos nuestro atuendo de playa o de invierno, acomodamos también
sueños e ilusiones.
Aguantan sin quejarse el exceso de equipaje, casi siempre inservible
pero que creemos obligatorio en reuniones de trabajo; es más, nos
ocurre lo mismo cuando vamos a un balneario de ida y vuelta.
¿Status o practicidad?
Dado que para algunas personas, las valijas se convierten en símbolo de
personalidad y status, invierten en ellas, miles de dólares.
En ocasiones dichas piezas o sets de viaje no son las mejores, pero en
cambio, proporcionan el privilegio de ostentar ciertas marcas o
reconocidas iniciales.
Para otros viajeros éste es un accesorio más y no tiene mayor
importancia, por lo que externan: "Compro las más baratas, ¿y qué?".
Ambos extremos no son recomendables. En primer lugar porque corres el
riesgo de lesionarte la espalda, terminar con la ropa tirada
literalmente a mitad del trayecto, o con la desventaja de los cambios y
las composturas, tener que comprar otras en un par de meses.
Límite en viajes
En vuelos nacionales, los pasajeros con boleto en clase turista pueden transportar hasta 20 kilogramos.
Los que viajan en primera clase y preferente, tienen un límite de 30 kilogramos y, en algunos casos, de 40 kilos.
En vuelos internacionales, los pasajeros tienen las mismas
restricciones, excepto en los vuelos a Estados Unidos, Canadá y América
central, donde se permite un máximo de dos bultos, cada uno de 32
kilogramos.
No cumplir las normas puede costarte más de mil pesos por cada kilo que exceda el límite permitido.
Cada compañía aérea establece sus políticas de peso, y dependiendo del
tipo de ticket que hayas adquirido, te permitirán más o menos
artículos.
También al viajar en auto no debes excederte, o terminará consumiendo más litros de gasolina.