Es cierto que los Champs Elysées iluminados encandilan a
cualquier turista. Pero París regala mucha noche en otros barrios que
vale la pena descubrir: uno de ellos, quizás el que más mística tiene
en este momento, es el canal Saint Martin.
Ubicado en el décimo distrito, el canal Saint Martin fue alguna
vez una zona industrial que hoy despliega un encanto especial con sus
pasarelas metálicas y puentes móviles.
En este barrio, al que se puede llegar caminando por la noche desde el
Marais, atravesando el barullo de Bastille y luego subiendo hasta el
canal Saint Martin, es bueno comenzar bebiendo y cantando en
L’Apostrophe (23, Rue de la Grange-aux-Belles), un barcito que los
fines de semana se llena de jóvenes y artistas. Algunas noches el lugar
cierra sus cortinas, como si de un espectáculo íntimo se tratara, y los
que quedan adentro empiezan con canturreos y bailes, acompañados por
cervezas a 2.50 euros.
Otra opción es tomarse un aperitivo en Chez Adel, un sitio ruidoso,
pequeño y encantador, sobre la Rue de la Grange-aux- Belles, y más
tarde remontar la tortuosa Rue Sainte Marthe, en la que se pasa frente
a un café árabe con mesas en la vereda, donde la gente fuma Narguile.
En el corazón del barrio se puede saltar a otro reducto, en el que sólo
manda el jazz. Es La Fontaine (20, Rue de la Grange-aux-Belles, metro
Colonel Fabien), un bar de los años 30 que vive indefectiblemente lleno
y con los vidrios siempre empañados por la respiración de los amantes
del género. Aquí se puede tomar un whisky por 5 euros mientras se
disfrutan, en vivo, mil y un standarts de los héroes del jazz.
Queda lugar para tomarse un mojito por 6 euros y deleitar los oídos con
algún DJ local, en L’Ile Enchantée (65, Boulevard de la Villette) , un
bar-discoteca con estética de loft neoyorquino. O si este lugar no
gusta, marcharse a Le Point FMR, un viejo depósito de cemento que se
convirtió en espacio cultural nocturno.
Este lugar, en el que tocan bandas rockeras y electrónicas, es
frecuentado por periodistas, músicos y artistas con billeteras flacas,
pero mística intacta.