MANZANILLO.— Cozcatlán era el puerto donde habitaban las tribus
tlacotlas. La tierra y el mar eran pródigos y abastecían de abundantes
manjares y lo necesario para vivir a los pobladores del lugar. La furia
de esos mismos elementos se dejaba sentir de cuando en cuando, pues
temblores y huracanes son conocidos desde tiempos inmemoriales.
Al llegar, los españoles descubrieron dos cosas. El lugar era
estratégico para que la Nao de China surcara "la Mar del Sur" (océano
Pacífico) y llegara a Filipinas. Descubrieron también que los pequeños
frutos rojos que abundaban en la región... eran venenosos. A dichos
árboles les llamaron "manzanillas", nombre que acabó designando al
actual puerto de Manzanillo.
Guadalajara ha sido desde tiempos de la Colonia el polo
económico más fuerte del puerto. Porfirio Díaz inauguró el ferrocarril
entre estas dos ciudades en 1908. En el siglo XXI, la perla tapatía
está a dos horas por carretera, y la capital del país a ocho.
Es el puerto de entrada más grande del Pacífico mexicano. Las
actividades de importación y exportación a través de él no paran
durante las 24 horas.
En los años 50, la pesca del pez vela atrajo a cientos de
visitantes, el récord fue implantado en 1957 con 336 peces capturados
en una sola temporada, una marca lograda cuando la ecología no estaba
contemplada en el ámbito turístico, y que le valió a la ciudad el
apelativo de "capital mundial del pez vela".
El polémico escultor Sebastian emplazó aquí, como homenaje a la ciudad, una de sus obras, que representa a dicho pez.
Pero a partir de los años 70, Manzanillo empezó a despertar su
vocación turística. Tras los primeros proyectos hoteleros a gran
escala, las conexiones aéreas y carreteras mejoraron, aunque aún no son
óptimas. Hoy cuenta con oferta de hospedaje para cualquier gusto y
presupuesto.
Se puede conseguir hotel aquí y visitar el resto del estado. La
capital, Colima, está a solo 50 minutos, Comala a 65, y de ahí a sólo 5
kilómetros está La yerbabuena, a las faldas del magnifico volcán de
Fuego.
Para recorrer la ciudad, se puede hacer un paseo en un pequeño barco
que muestra a los visitantes los impresionantes acantilados cercanos al
puerto.
El Espinazo del Diablo es una enorme grieta que el océano ha agrandado
a lo largo de cientos de años. Las olas azotan su interior creando un
piso artificial 10 metros por encima del nivel del mar. Al retirarse
las olas forman un vacío 10 metros por debajo del nivel del agua. El
simple hecho de imaginar caer del barco y terminar en la corriente que
impacta en las rocas estremece al más valiente.
La vida nocturna tiene una oferta pequeña pero intensa. Destaca
el Sunset Lounge. Es un bar cuyas mejores horas empiezan después de la
una de la mañana. No es barato. La "gente bien" de Manzanillo,
Guadalajara y México se da cita en este lugar.