Al entrar, más vale no tocar la pantalla del audioguía, ni ajustar el
volumen, si lo haces, la grabación te situará, lo mismo en el pasillo
cuatro que en el nueve, y tendrás que avanzar apresuradamente a la
siguiente sala para descubrir quién es el criminal que tienes frente a
tus ojos.
El recorrido inicia con Jack "El Destripador", personaje que a finales
del siglo XIX mató a una veintena de mujeres, camuflado en la niebla de
las noches londinenses.
Si el móvil de los exponentes del oscuro mundo criminal llaman tu
atención, es probable que un escalofrío recorra tu espalda cuando sepas
que algunos mantenían aparentemente una vida normal.
Eran buenos vecinos y actores filantrópicos, pero detrás de una máscara
como la del Payaso asesino, John Wayne, escondía un rostro homicida sin
precedentes, ya que era un hombre que seducía a sus víctimas, siempre
niños, con juegos y dulces para luego enterrarlos en el sótano de su
casa.
Frente a tus ojos aparecerán los hombres y mujeres que mayor horror han
propinado a la humanidad. Ahí, de cara a estas representaciones, uno no
sale de su incredulidad. ¿Son esos ojos firmes y la carcajada tan
notoria y frecuente una muestra de su locura?
Este tour del miedo dura aproximadamente dos horas, caminando cada cual
con sus audífonos para no interrumpir los temores del vecino. Los
asistentes observarán cuerpos ensangrentados y fragmentos humanos que
aparecen como los trofeos de esta veintena de criminales.
Algunos tienen cara de odio, la maldad se nota en la curvatura de las
cejas como en el caso de Andrei Chikatilo, mejor conocido como El
carnicero de Roslov; pero otros, con su dulce y menudo cuerpo dan la
sensación de ser afables mortales, como Albert Howard Fish, que a los
50 años inició su carrera delictiva y llegó a acumular aproximadamente
100 homicidios infantiles, a quienes también cocinaba y finalmente
degustaba.
El busto plastilinizado de Juana Barraza posa junto a los criminales
más famosos y temibles del mundo. También las poquianchis y el
legendario Goyo Cárdenas tienen su lugar en la sala de malvados
nacionales. El material de la exposición proviene de tres museos
italianos de criminalística y se sitúa por vez primera en América,
luego de haber sido exhibido en varios países de Europa. De México
partirá al Museo del Hombre, en San Diego, California.
Conocerás también los efectos de ciertas armas en el cuerpo y cómo
identificar las huellas de los delincuentes sobre los objetos del
crimen.