Vaya reservando porque esta semana los oaxaqueños celebrarán su fiesta.
Los chirimiteros con tambores, chirimías y pitos tocaron ayer las mañanitas a las cinco en punto de la mañana.
En cuanto escuche esta algarabía contagiosa querrá partir al cerro para
almorzar las delicias del maíz que preparan las sabias cocineras
tradicionales oaxaqueñas.
Luego hay que ingresar al auditorio en el que la marimba ofrece su sonido para anunciar el comienzo de la Guelaguetza.
Siete
serán los moles que podrá disfrutar en el primer Festival del Mole de
Oaxaca, también son siete las regiones que preparan sus bailes que
embelezan a los presentes.
La conseja popular sitúa su inicio en los ritos y ofrendas que se daban
a Centeótl, diosa del maíz, en el teocalli construido por los aztecas,
cuando conquistaron la que hoy es la ciudad de Oaxaca. Este teocalli lo
situaron en las faldas del cerro del Fortín, que en ese tiempo lo
denominaban Daninayaoloani, que significa "cerro Bella Vista". También
a este se le ha denominado cerro de la Soledad y cerro de Zaragoza.
El programa incluye danzas de las siete regiones del estado que
ofrecen sus "dádivas" y "obsequios" en el Auditorio Guelaguetza: los
Valles Centrales, la sierra Juárez, la Cañada, Tuxtepec, la Mixteca, la
Costa y el Istmo de Tehuantepec.
Novedades culturales
El cielo, a veces cargado de nubes azules y otras tantas, con tonos
ocres proyectados sobre las zonas arqueológicas, es un elemento
presente en la muestra fotográfica que se exhibirá este mes sobre la
calle Macedonio Alcalá o andador turístico.
Son más de 51 fotografías de dos metros de altura que muestran aspectos gastronómicos, culturales y de turismo alternativo.
Otro elemento típico será la ropa de cada comunidad. Con poco más de 30
años coleccionando trajes regionales del estado, Alberto Javier
González Pérez, presenta alrededor de 30 vestimentas típicas en el
Museo del Ex Palacio de Gobierno.
Entre las anécdotas que relata Javier González para la ampliación de su
colección está "la del mercado, en el que, al querer comprar una blusa,
le gustó más la que traía puesta la vendedora. Ella se negaba a
venderla, así que tras un rato de negociar, la transacción se finalizó
con la compra de una nueva blusa que fue intercambiada por la que la
fémina traía puesta. Un caso similar le sucedió en la Costa, con el
traje de un joven nativo de la comunidad.
La mayoría de los textiles han sido elaborados en telar de
cintura, bordados a mano, o teñidos con pigmentos naturales de caracol
o cochinilla.
Dentro de la rica colección se pueden encontrar varias vestimentas de la misma región.
Uno de los ejemplos es el caso de Yalalag, que cuenta con tres tipos de
trajes: el de diario, el de cuadro y el más actual. O un enredo en
lana, de la comunidad de Zaachila.