En Copán se asienta lo que en otro tiempo fue una ciudad maya de
envergadura gubernamental y sobre todo de corte ceremonial que contó
con un centro político, cívico y religioso, así como dos elegantes
vecindades conectadas por varios caminos empedrados.
El primer día puedes visitar el sitio arqueológico y pasar una mañana
inolvidable entre edificios como La Escalinata de los Jeroglíficos, La
Gran Cabeza, el estadio de juego de pelota y pirámides con personajes
históricos.
Una
de sus piezas centrales es un altar de piedra esculpida en la que
aparecen los 16 gobernantes, todos sentados sobre los jeroglíficos de
sus nombres y en su orden dinástico.
Al frente, Yax Pasah recibe el bastón de gobernante del fundador de la
dinastía, K’inich Yax K’uk Mo’ y, al hacer esto, proclama la
legitimación de su reino.
Según diversas investigaciones, durante el siglo VIII la ciudad
alcanzaba el punto máximo en su demografía. Copán llegó a ser una
ciudad de más de 20 mil habitantes, nivel demográfico que no volvió a
alcanzar la región hasta la década de los años 80 del siglo pasado.
Aquí podrás recorrer túneles secretos que construyeron ingenieros mayas
y que actualmente se han extendido para explorar la zona. Esto ha
permitido que los arqueólogos observen las distintas etapas anteriores
de la estructura urbana, así como el descubrimiento de tumbas
milenarias. Considera que hay una restricción de 10 personas por grupo
que deben ir acompañadas por un guía.
Las sepulturas sagradas
Para un segundo día, es recomendable visitar las sepulturas, para
conocer y entender más sobre esta cultura y sus tradiciones, sus
significados y el misticismo; cerca hay cuevas ocultas y poco
exploradas.
La zona ha sido declarada un sitio de herencia de la humanidad en 1980
por la UNESCO, y motivo de un continuo estudio por los arqueólogos, no
obstante, el parque en sí mismo encierra un legado maya todavía
indescifrable.
Comúnmente referido como el “lugar de nacimiento”, Los Sapos es un
sitio pequeño con rocas esculpidas en forma de estos anfibios. Se ubica
en una colina desde la que se aprecia una extraordinaria vista del
Valle de Copán.
Se cree que en el lugar se asentaron las antiguas mayas copanecas quienes acudían a dar a luz.
A este rincón de ruinas se puede llegar fácilmente en caballo, en un trayecto de 20 minutos, desde el pueblo de Copán.
Aunque el sitio está dentro de una finca privada, conocida como
“Hacienda San Lucas”, esta hacienda se ha remodelado para abrir sus
puertas a los visitantes, y proporcionar servicios de cafetería y
hospedaje.
Copán se ubica al noroeste de la capital Tegucigalpa, a 14 kilómetros
de la frontera guatemalteca y a un kilómetro de un poblado del mismo
nombre, cuyo característica principal son calles empedradas y techos de
teja roja a dos aguas.
Debes pasar por el pueblo de Copán, ahí, puedes disfrutar de un
relajado paseo a caballo entre árboles con reconfortantes sombras.
pmm