Acudir a un campamento no es sinónimo de “ir a acampar”, ni siquiera
es pensar en estar “echando relajo” sin ton ni son, se trata de una
actividad más estructurada, pero divertida.
Los campamentos organizados son lugares adaptados para recibir a niños
y adolescentes donde pueden realizar actividades formativas y
recreativas.
En verano, sobre todo, existen programas muy variados. Algunos duran un
par de días, pero existen opciones de un mes o más, todo depende de
cuánto se esté dispuesto a gastar para que su hijo aprenda, se divierta
y, claro, también ustedes, los padres, aprovechen un tiempo solos.
Hay campamentos en casi todos los estados del país, aunque no todos
están debidamente capacitados para dar el servicio, así que es
importante conocer el historial de la empresa, la calidad de su
personal e instalaciones al momento de elegir en manos de quién van a
dejar a sus hijos.
Seguridad y prestigio
La internet siempre es una buena manera de “tomar la temperatura” de un destino, en este caso del campamento a contratar.
En
los sitios web deben estar incluidos los programas, tarifas,
recomendaciones y teléfonos actualizados, de lo contrario se puede
correr el riesgo de ir con una empresa semifantasma que organiza
campamentos de vez en cuando.
Un prestador de servicio serio tiene todos los datos de contacto
disponibles, un mapa de ubicación de las instalaciones y una buena
galería que muestra el tipo de actividades y sus instalaciones.
Otro rasgo importante es que sean empresas que expidan facturas, con
esto queda claro que van al corriente con sus obligaciones de ley para
poder operar.
Es momento de hacer una lista y preparar a los chicos entre 12 y 17 años para que empiecen a empacar.