Siete jóvenes han
tenido dentro de las coincidencias de sus vidas: ser estudiantes politécnicos, cursar la carrera de ingeniería
bioquímica, ser estudiantes de octavo semestre, ir en el mismo salón, tomar la
materia en tecnología de alimentos, pertenecer al mismo equipo de trabajo y,
por tanto, estar involucrados en el mismo proyecto.
Para llevarlo al
cabo, les fue asignada la planta de carnes. Para echar a andar el proyecto, que
les tomó un año, tuvieron que hacer una lluvia de ideas para, al final,
decidirse por una.
Así, Carlos
Antonio Elda, Nieves Guzmán, Eugenia Vargas, Martha Moncada, Silvia Patricia
Galíndez, Lilian Gabriela Aguilar y Alán Hernández decidieron crear un salami
tipo milano.
La peculiaridad
de su desarrollo es que a diferencia de un salami tradicional no está elaborado
con carne de cerdo y res, sino con carne de avestruz. Tal característica hace que tenga menos colesterol y grasas
saturadas, además de que está adicionado con aceites omega tres y seis, así
como inulina, lo cual es una fuente de fibra.
Para iniciar
tuvieron que hacer una investigación bibliográfica para ahondar en temas como la carne de avestruz y el
salami. También hicieron un estudio de mercado y negocios del producto.
Con esos
conocimientos, los chicos comenzaron a hacer pruebas para familiarizarse con la
técnica de producción del salami. Así, primero produjeron un salami tradicional
y una vez que dominaban la técnica, lo hicieron con carne de avestruz más
ingredientes extras que probaron con un software para poder obtener la mezcla
óptima.
Para desarrollar
el producto invirtieron aproximadamente 4 mil 500 pesos, los cuales ocuparon
para comprar materia prima: "Lo que teníamos que ver realmente es que fuera
un producto innovador, con factibilidad
económica y que, al salir al mercado, fuera consumido. Escogimos éste porque realmente
es una innovación tecnológica ya que no existe ningún tipo de salami como el
nuestro y porque creemos que es importante que esta carne se empiece a consumir en México", explica Alán en
entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx.
Actualmente
tienen una capacidad de producción de entre 8 y 9 kilos cada quince días con
una vida de aproximadamente seis y siete meses sin abrirse, una vez abierto
dura entre un mes y mes y medio: "Nos gustaría invertir para producir a mayor escala pero nos hace falta el apoyo
económico. Ahorita hay un inversionista que quiere que le hagamos el mismo
desarrollo pero con carne de conejo y estamos trabajando en eso."
Por el momento,
el salami sólo se vende a pequeña escala entre amigos y familiares con un
precio de 12 y 20 pesos. Los pedidos se
hacen con una anticipación de 20 días.
Alán señala que
hoy lo que necesitan es venderle la idea a un inversionista, pero planean
continuar con más desarrollos tecnológicos.
Más información: alanalvarez90@yahoo.com.mx / 5751
6763 ó 5729 6000 ext.62353