Llegan las vacaciones y con ellas las múltiples salidas a playas o
lugares cálidos. En estos sitios es necesario usar ropa ligera y trajes
de baño, lo cual obliga a querer lucir un cuerpo esbelto.
Si el
cuerpo atlético o delgado que tanto desearía tener no se logró con
ejercicio y alimentación adecuada, es imposible remediarlo en una
semana. En internet circulan las llamadas “dietas milagro”, que
prometen hacer bajar kilos en lapsos cortos, pero lo único que
ocasionan es descompensar al organismo de nutrientes esenciales.
Tratando
de contrarrestar esta desinformación propagada por la red, el
Ministerio de Sanidad español creó una página en internet para alertar
contra los peligros de las “dietas milagro”, que proliferan sobre todo
en los meses del verano.
La página, incluida en el sitio de la
Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición
(www.aesan.msc.es), tiene el respaldo de sociedades científicas y de
los colegios de médicos y farmacéuticos.
“Como al sobrepeso y la
obesidad no se llega con una comida copiosa, la pérdida de peso
saludable no se alcanza en unos días. Los milagros en nutrición no
existen”, declaró la ministra Elena Salgado, en una rueda de prensa.
La
web tiene unas fichas sobre dietas con lenguaje claro y accesible, da
consejos de nutrición y ejercicio físico y recomienda acudir a un
médico antes de iniciar ciertos planes de adelgazamiento.
El
Ministerio define la “dieta milagro” como aquella que promete hacer
perder peso rápidamente —más de 5 kilogramos al mes—, asegura que se
puede seguir sin esfuerzo y que no tiene riesgos para la salud.
Las
autoridades sanitarias de España advierten que estos regímenes pueden
provocar deficiencias de proteínas, vitaminas y minerales, desencadenar
trastornos alimenticios, producir impactos sicológicos o provocar un
efecto de rebote.
Entre las dietas no recomendadas están las
hipocalóricas, las disociativas (son las que dicen que un alimento
aislado no engorda sino que depende de su combinación), y las
excluyentes, que eliminan algún nutriente.
Lo recomendable siempre será acudir al nutriólogo y hacer de la comida saludable un hábito.
Pero
si las vacaciones de verano nos tomaron desprevenidos, lo mejor será
tomar en cuenta que nadie es perfecto, aceptar nuestro cuerpo como es y
buscar un atuendo que resalte sus virtudes.
De lo contrario
pasaremos todo el viaje preocupándonos por algo que no podemos cambiar
como por arte de magia y dejaremos de disfrutar de ese momento
especial. (Con información de Reuters)