La
fiebre que desató el nuevo iPhone se transformó este fin de semana en más de
medio millón de unidades vendidas, rebasando así las expectativas iniciales de
los analistas de Wall Street.
Todo arrancó el viernes cuando a las 18 horas, ni un minuto más ni un minuto
menos, las Apple Store y las tiendas de AT&T abrieron sus puertas para
vender el esperado gagdet.
Los miles de estadounidenses que acudieron ese día pudieron llevarse el teléfono
aunque para el sábado algunas tiendas ya habían agotado totalmente el stock
disponible. La versión de 8 GB (599 dólares) fue la que más rápidamente se vendió.
Según los primeros datos, Apple habría conseguido vender unos 500 mil iPhones este fin de semana. Una cifra
totalmente récord y que supera en mucho la barrera que se habían fijado los
analistas para evaluar el éxito de esta nueva apuesta de Apple. Dicha cifra era
de 100 mil, una cantidad inferior habría sido un fracaso.
Este fin de semana se vendieron aproximadamente unos mil teléfonos por hora y el 95% de los
compradores optó por la versión de 8 gigabites, que cuesta 600 dólares. La de 4
gigabytes cuesta 500 dólares.
Sin embargo, el 2% de
los clientes se sintió decepcionado por retrasos en la activación del servicio
de red inalámbrica. Los funcionarios de AT&T aseguraron que la mayoría de
los compradores pudieron activar sus teléfonos en cuestión de cinco a ocho
minutos, y aseguraron que el domingo la situación y el proceso de activación
del aparato registró una mejoría con respecto a los dos primeros días.
pmm