Uno de los elementos publicitarios más recordados por las personas (al menos en la memoria de corto plazo) es la botarga. ¿Quién no ha visto o saludado a una? Por ejemplo, cuando vemos la del Doctor Simi todos sabemos a qué cadena farmacéutica representa.
Algunas empresas tienen la propia, como el osito de Bimbo o los "hielocos" de Coca-Cola; otras compañías contratan a algún personaje famoso para promocionar sus productos o servicios, como Winnie Pooh, Barney, Homero Simpson, el Hombre Araña, Shrek y muchos más.
En México, la industria de las botargas creció con la aparición de un dinosaurio morado. "El auge que tuvo este sector fue hace como 12 años, y la primer botarga infantil fue Barney", asegura Sergio Granados, dueño y diseñador de Grupo Juguepolis.
Aunque el origen de las botargas es publicitario, su utilidad se encuentra determinada por el fin de la campaña, por lo tanto, es posible clasificarlas en deportivas, gubernamentales, políticas y las propiamente publicitarias o de marca.
Tres creadores de botargas
La elaboración de estos personajes se encuentra a cargo de pequeños talleres, en los que participan entre seis y 10 personas.
Grupo Juguepolis, Ardi Publicidad y Cárdenas Diseñadores son tres pequeñas empresas encargadas de materializar lo que no existe, desde personajes de caricatura hasta figuras geométricas y enseres domésticos.
Con siete, 16 y 15 años de experiencia en el negocio, respectivamente, los responsables de estas firmas coinciden en que la botarga es el mejor instrumento de publicidad para las empresas, debido a su cercanía con la gente.
"La botarga debe ser bonita y que no sea agresiva para no espantar y que ´jale´ a la gente", comenta Guadalupe Cárdenas, directora de ventas de Cárdenas Diseñadores.
Estos instrumentos de apoyo dentro de las campañas de promoción son utilizadas de manera particular en puntos de venta como centros comerciales o supermercados.
Las épocas de mayor demanda corresponden al día del niño, vacaciones de verano y días festivos de diciembre; no obstante, las exposiciones y convenciones se han vuelto un mercado exitoso para estos personajes.
Además, el nivel de impacto de la botarga tiene su base en su expresión: los ojos y la boca son ineludibles, "toda botarga que tenga ojos y boca va a llamar la atención", asegura Granados.
El diseño determina primordialmente el costo y tiempo para su elaboración; sin embargo, el proceso de manufactura es en serie, cuando así se requiere. "Aquí el procedimiento es primero utilizar moldes; de los moldes se designan tareas; alguien corta aquí y allá; de ahí se pasa al área de costura y se ensambla; es un círculo, aquí todos lo saben hacer", comenta Ricardo Méndez, dueño de Ardi Publicidad.
El tiempo de este procedimiento varía según la complejidad de la botarga y cantidad a producir, pero por lo general podrían invertir de cinco a 20 días en una sola.
El precio varía de los 8 mil a los 13 mil pesos, pero puede incrementarse según los materiales a utilizar.