La rigidez laboral y los elevados costos asociados a la contratación o
despido de personal han generado que 75% de las empresas mexicanas no
dispongan de recursos para invertir en tecnología y capacitación de su
personal; además, cada vez es más frecuente la creación de plazas de
poco valor agregado, e incluso la terciarización de servicios, advirtió
el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Durante su
participación en el HR Summit México 2007, organizado por la firma
C&D Consultores, Manuel J. Molano, consejero del instituto, comentó
que el costo laboral se ha incrementado a una tasa superior a la de la
propia economía, que ha obstaculizado la contratación de personal o, en
el mejor de los casos, las empresas han echado mano a la
subcontratación de servicios o el llamado outsourcing antes de decidir por el despido de personal, el cual sucede más frecuente entre las pequeñas y medianas compañías.
"El outsourcing
es un mecanismo de elusión de las obligaciones de seguridad social y
fiscales. No es evasión, simplemente no está regulado, pero el hecho de
que exista esta elusión tiene que ver con nuestro sistema laboral, cuya
rigidez para la contratación y despido provoca este tipo de
distorsiones. En la medida de que se elimine esto será mejor, más
flexible", sostuvo Molano.
Destacó que la Secretaría del Trabajo
ha caído en una "zona de confort" en la que se ha centrado en una lucha
frontal con algunos sindicatos y defendiendo los contratos colectivos
cuando hoy enfrenta otros retos que son enormes para mejorar las
condiciones de los trabajadores mexicanos.
En tal sentido, el
consejero del IMCO sugirió a las autoridades laborales reorientar sus
políticas de apoyo hacia aquellas empresas que realmente están
generando los empleos de valor agregado y bien remunerados, pues queda
claro por las evidencias estadísticas que éstas absorben los empleados
despedidos por las pequeñas y medianas empresas.
Destacó que en
los últimos dos sexenios las 62 industrias más grandes y las empresas
que operan en ellas han creado más plazas, mientras que los restantes
137 ramos industriales más débiles han expulsado a poco más de 235 mil
209 trabajadores. A eso hay que sumar que 70% de la Población
Económicamente Activa en México trabaja en sectores de baja
productividad y de ese porcentaje dos terceras partes en la
informalidad, lo que se traduce en una constante pérdida de
competitividad frente a otras naciones.
"La gente se está
moviendo de la actividad formal a la informal porque sienten que ahí
tienen más oportunidad. La rigidez laboral en México es superior
respecto a otras naciones en el mundo", dijo.
Añadió que la falta
de oferta de valor agregado y la escasez de talentos están
estrechamente ligadas a la preparación académica. Destacó que en los
últimos años México aparece en los últimos lugares de la tabla entre
los países de la OCDE respecto a mano de obra calificada y grado de
escolaridad. De ahí que se deriven mayores costos laborales para la
contratación. De 2000 a 2006 el Producto Interno Bruto (PIB) no ha
llegado a 5%; las remuneraciones en términos reales se ubican en 5.2%.
La
agricultura y manufactura son hoy en día los empleos de menor valor
agregado, mientras que el sector automotriz, las embotelladoras y las
farmacéuticas se colocan entre las de mayor nivel salarial.