Los BlackBerry han sido calificados de adictivos, entrometidos,
geniales. Pero nunca de ser una amenaza a los secretos de Estado.
Eso cambió recientemente, cuando el gobierno francés al parecer
prohibió el uso de esos aparatos digitales portátiles en los
ministerios y el palacio presidencial, por temor a espionaje de la
inteligencia estadounidense.
"Los riesgos de la interceptación son reales. Es una guerra económica", citó el diario Le Monde
a Alain Juillet, encargado de inteligencia económica para el gobierno.
Con los BlackBerries, hay un "problema de protección de información",
dijo.
La oficina de Juillet confirmó haber hablado con Le Monde,
pero dijo que no hablaría con otros periodistas. Funcionarios en la
casa presidencial y en las oficinas del primer ministro no comentaron
al respecto.
Le Monde dijo que la información enviada desde los BlackBerries
pasa por servidores de Estados Unidos y Gran Bretaña, por ello el miedo
de París de que la inteligencia estadounidense pueda espiar.
El Secretariado General para la Defensa Nacional emitió una
circular sobre los BlackBerries hace 18 meses y poco después la envió
de nuevo, agregó el periódico.